Crónicas del 28° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (Cine)

Cine, playa y fideos


Por Soledad Castro.

Llegué a Mar del Plata por primera vez hace solo un ratito, convocada por el Festival Internacional de Cine. Me recibió una preciosa noche y un cartel algo triste, con algunas letras luminosas rotas: “BIENVNIDS A MAR DL PLAT”. Pero enseguida llegué al mar y me emborraché de belleza, con todas las luces de la rambla y la sensación de horizonte que tanto se extraña en Capital Federal. 

Este año tengo la suerte de tener un proyecto dentro del festival que compite como Work In Progress. Eso quiere decir que está dentro de la sección de películas en proceso de trabajo, que están tratando de encontrar caminos para llevarse a cabo (buscando financiación para diversas etapas: rodaje, postproducción, distribución). El festival funciona como una ventana de visibilización y un reconocimiento del esfuerzo por parte del mundo del cine que la verdad es una alegría muy grande.


Aprovechando la oportunidad y la acreditación, me vine a realizar la actividad más favorita de las actividades favoritas: mirar películas en el cine. El entusiasmo y la ansiedad son enormes porque la programación del festival es muy amplia y recontra interesante. Competencia internacional, argentina y latinoamericana con los últimos títulos de un montón de directores nuevos, prontos a descubrir; focos que incluyen nombres como el de Pierre Étaix (viejo comediante y director colaborador de Jacques Tati e influencia determinante para Jean-Claude Carrière), John Landis y la excéntrica documentalista María Cañas que trabaja con unos materiales rarísimos; las últimas películas portuguesas enmarcadas en la crisis; la última de Bong Joon – Ho (el director de la maravillosa The Host, del 2006, que nos dejó a todos de cara); el panorama internacional con las nuevas de Jia Zhangke, Xavier Dolan, Hong Sang-Soo, Andrew Bujalski, Jonas Mekas, Gianikian y Ricchi Lucchi, Frederick Wiseman, Claude Lanzmann y dos, ¡sí, dos! de Johnnie To, entre muchísimos otros; revisiones de cine clásico argentino y de directores como Miklós Jancsó y Juan Antonio Bardem; y como cereza de la torta las primeras de Hitchcock en copias nuevas. En fin, un verdadero festín cinéfilo.


Así que voy a estar reportando cada día con un comentario de los títulos a los que tenga posibilidad de acceder, con el humilde objetivo de hacer conocer algunas noticias sobre películas que a veces no llegan por las vías convencionales. Ahora que muchísima gente tiene la chance de bajarse cine por internet, está bueno abrirse a lo desconocido y dejarse recomendar alguna cosa nueva para poder sorprenderse. Creo que ninguna cartelera comercial del mundo puede, como lo logra un buen festival, dar cuenta de lo enormemente amplio y generoso que es el cine, y el momento explosivo de realización en el que se encuentra.

Cine, playa y fideos. Una ciudad con mar, un pequeño departamento prestado, una acreditación y unas ganas demenciales de dejarse llevar de paseo por un montón de sueños prestados y alguno propio. Los invito a leer.