Revista Lucarna

Una Mirada sobre las artes emergentes

Poesía + Fotos para todos los gustos

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Libros para leer en otoño

En la arena, el pasto... o el asiento del colectivo

Usted Está Aquí, de Natalia Chami y Romina Bulacio Sak

Entrevista a las creadoras de esta impredecible experiencia teatral

Lunas Cautivas – Historias de poetas presas, de Marcia Paradiso

Documental sobre tres mujeres, tres historias y un penal

En mí, de Sol Pávez (Teatro-Entrevista)





Una acumuladora de recuerdos ajenos encuentra una particular manera de habitar la ausencia e intentar ser visible para quién ya no está. En su pequeña utopía descubre diferentes e hilarantes utilidades en objetos perdidos, olvidados, desechados en el tiempo por otros. De los propios, eligió quedarse solo con un recuerdo, un pequeño lunar rojo, un pequeño punto que fugó al infinito, un recuerdo que a veces, son todos los recuerdos. De eso se trata En mí, obra de Sol Pávez, con quien charlamos en esta entrevista:


Revista Lucarna: ¿En qué consistió la investigación que dio como resultado la trilogía de la que forma parte En mí?
Sol Pavéz: En la idea de indagar en la reinterpretación de mismos elementos en distintos tiempos, espacios y poéticas. Un monólogo y una música que compuse que se repiten en las tres obras, es decir que se genera una intertextualidad entre Munus, la ilusión y en Mí sin compartir una misma temática narrativa. Me interesaba experimentar como podría funcionar un mismo elemento repetido de esta forma, como se relata el elemento en otro contexto y como se interpreta.

RL: ¿Cómo fue el proceso de ensayo y el intercambio artístico con la actriz Natalia Casielles?
SP: En un principio consistió en trabajar sobre el texto y el accionar sobre el mismo, luego con la incorporación de los objetos y en una instancia final en la unión de todo esto dentro de la puesta escenográfica y lumínica; la obra muestra en su recorrido y a través de los objetos y luces, una sucesión de distintas imágenes, muy definidas, casi como fotografías o fotogramas de las escenas que se suceden, por esto mismo es que dividí el proceso de trabajo en distintas etapas para que cada una de las formas en las que se percibe contara con la solvencia y el trabajo necesario, y que al unirlas encuentren en su conjunto un universo propio.

El intercambio con Natalia Casielles, actriz de En mí, fue muy enriquecedor, Natalia es sumamente talentosa, comprende lo que se busca, llega a esto con facilidad y  es muy creativa a la hora de componer sus personajes.

RL: Además de tu labor estrictamente artística, fuiste gestora del primer encuentro de dramaturgas ¿cómo ese proyecto?
SP: El proyecto surgió en el 2013 y el Centro Cultural de la Cooperación me abrió las puertas para desarrollarlo, tuvo que ver con la necesidad de visibilizar nuestro trabajo a raíz de tomar conciencia de que casi no teníamos referentes históricas, que por supuesto las hay pero que aún hoy ocupan un espacio menor en nuestro recorrido histórico identitario. Los encuentros apuntaron a repensarnos histórica y contemporáneamente.

Dónde: Abasto Social Club (Yatay 666).
Cuándo: Hoy a las 23:00 es la última función.

Ficha técnico artística

Dramaturgia: Sol Pavéz.
Actúan: Natalia Carmen Casielles.
Vestuario: Malda Ivoux.
Diseño de escenografía: Lucas Balestrino.
Diseño de luces: Lucas Balestrino.
Realización de escenografia: Lucas Balestrino.
Realización de objetos: Giselle Vitullo.
Música original: Alejandro Kauderer, Sol Pavéz.
Fotografía: Lucas Balestrino.
Diseño gráfico: Toie.
Asistencia de dirección: Milena Montaner.
Prensa: Carolina Reznik.
Dirección: Sol Pavéz.

Rapsodia menstrual, de Regina Ryfenholz (Teatro)




Por Victoria Cestau

Dos actores (rojo y azul) y dos actrices (amarilla y verde) en un pequeño escenario, somos testigos de la intimidad. La historia se monta y desmonta con lxs artistas en escena. La puesta resuelve los cambios de actos con pequeños detalles. La precisión de los cuerpos organiza la escena.  Un invento, un desafío. Una rapsodia. 

La ciencia avanza, los paradigmas se corren, se caen, se cuestionan, la industria farmacéutica y los cuerpos medicalizados. El deseo de cambiar el curso “natural” de los acontecimientos, un profundo debate que pone en primera plana temas de actualidad. El dinero y la producción en la postmodernidad, en esta modernidad líquida que se nos escurre entre las manos. El amor no correspondido, la necesidad humana de amarnos. Una pastilla que revolucionará el mundo.

Ina quiere hallar la fórmula para convertirse en un organismo en esplendor, experimentando con su compañera de piso y reprimiendo sus propios sentimientos hacia Cruz, que desea convertirse en actor. El dueño de su departamento les impone un dead-line: pagar el alquiler una vez al mes, caso contrario, ocurrirá una desgracia. El periodo menstrual converge con todo lo controlable del mundo moderno, rebelándose ante él y remarcando nuestra condición humana.

La obra está rodeada de simbolismo. La confección del vestuario presenta, de forma sintética, el alma de cada personaje. Colores, materiales, formas, se proyectan como parte del relato. Es interesante ver cómo confluyen metodologías de actuación distintas, el realismo que se encuentra durante toda la pieza, se ve alterado por momentos frescos y hasta a veces cómicos, de ruptura de la cuarta pared que proponen detalles musicales, guiños al público, miradas que comparten la trama haciéndonos cómplices de los enredos y conflictos. Una canción, todo vuelve empezar, un ciclo: permanencia y cambio. La obra pone en tensión la realidad que subyace en la rutina. ¿Hasta dónde podemos y queremos cambiar?
  

Dónde: Silencio De Negras. Luis Sáenz Peña 663. 
Cuándo: Domingos 19:00.

Actúan: Camilo Balestra, Lucía Cordeiro, Alejandro Leguizamón y Regina Ryfenholz.
Dramaturgia: Regina Ryfenholz.
Dirección: Micaela Cortina.
Asistente de dirección: Florencia Cione Tissieres.
Diseño integral: Josefa Carla Claude.
Caracterización: María Ángel Quintero.

Bigolates de Chocote en Feria Sí o Sí Diseña Argentino (Agenda-Entrevista)



Bigolates de Chocote es una banda para chicos que se formó con el objetivo de llevar la música, el humor y el juego bien lejos. La integran Adriana Paula García, Verónica Belloni, María Marcela Herrera y Patricio Fumalari, todos con diferentes formaciones. Después de trabajar juntos en talleres de juego y creatividad para chicos, decidieron empezar a cantar sus propias canciones. El resultado fue tan bueno que hoy los siguen peques y grandes. A ellos les contamos que el sábado 13 de octubre a las 16:30, llegan con un recital de hits a Sí o Sí Diseño Argentino, un hermoso proyecto de la organización civil Enlace Social, que apoya al diseño nacional de producción responsable.

El show será en el hermoso patio de Fundación Mercedes Sosa (Humberto 1° 378), lugar que vale la pena conocer: es un edificio declarado Monumento Histórico Nacional en pleno San Telmo.

La entrada es libre y gratuita a la feria, y a la gorra al espectáculo. Además, la feria ofrece un show de magia a las 15:00 y más de 30 stands con mucho diseño, ideal para resolver el regalo por el Día de la madre.

Compartimos una pequeña charla que tuvimos con la banda hace unos años y los invitamos a no perderse la Feria Sí o Sí.

Revista Lucarna: Nos gusta mucho el hecho de que algunas de las letras de sus canciones hablan sobre la relevancia de cuidar al medioambiente y a los animales.
Bigolates de Chocote: Los chicos, como los grandes, son parte del medioambiente. La nueva conciencia sobre el cuidado de la vida y el planeta (que en verdad no es nueva, ¡es antiquísima!) los involucra como una parte activa y ellos pueden aportar su frescura para resolver problemas. Su interés por estos temas es tan natural que apenas hace falta tirar un poquito del hilo y ellos solos saben por dónde ir.

RL: ¿Cómo encaran esos temas para que lleguen de forma clara y atractiva?
BDC: En nuestro caso nos valemos de la música, que es comunicación bella por excelencia. Además de hacer recitales, los Bigolates nos dedicamos a llevar talleres a escuelas, instituciones y eventos. En ellos construimos con los chicos “cotidiáfonos” hechos con materiales de descarte, por ejemplo.

Entre nuestras canciones tenemos una llamada “La huerta” a partir de la cual, en estos talleres de los que hablamos, los chicos pueden crear macetitas y llevarse semillitas plantadas a su casa.

Nos gusta jugar, por eso lo que comunicamos lo hacemos desde ahí.

RL: ¿Qué respuestas obtienen de los chicos?
BDC: Son grandes entusiastas. Y, particularmente, en relación a los temas de la ecología y el cuidado del planeta son súper receptivos, participativos ¡y comprometidos!

Como adultos, tratamos de acompañarlos en ese interés sin que se convierta en una preocupación. Cuidar al planeta y vivir en armonía con él es una tarea que se disfruta entre grandes y chicos. ¡Y cuántas respuestas e ideas creativas surgen cuando trabajamos en conjunto!




Un pájaro cualquiera, de Patricio Ruiz (Teatro - Entrevista)


Una actriz llega desde lejos para hacer un casting con una vieja gloria del teatro porteño, que lanzó una convocatoria por internet llena de omisiones y cuyo hermano -que asegura ser el hijo- tiene un disparo en la cabeza y no encuentra las palabras justas para comunicarse. La última propuesta de Patricio Ruiz es una versión tan libre de La Gaviota de Chéjov que termina siendo Un pájaro cualquiera.

Sobre el proceso de puesta en escena y los mecanismos de trabajo de este director y dramaturgo charlamos en la entrevista que sigue:

Revista Lucarna: ¿Cuál fue el disparador de Un pájaro cualquiera? 
Patricio Ruiz: Una anécdota, una imagen cercana en la que me he visto repetido y en la que nos veo, a la gente de teatro, chapoteando casi ahogados. Un casting intervenido por La Gaviota, de Chéjov, la cual nos empeñamos en repetir, porque -como sus personajes- seguimos viendo un horizonte que deseamos, atornillados a este presente que nos duele. 

RL: ¿Cómo es dirigir tus propias obras?
PR: Implica rever al dramaturgo para entender qué mecanismos le pertenecen, como procedimiento formal para agenciar técnicas y percibir movimientos que al momento lúdico de la escritura no están en primer plano por el mismo goce creativo que se adelanta y, a su vez, aliar los ”yoes” que nos componen creativamente para dar paso a una nueva forma de eso que se quiere decir. 

El texto teatral es un texto vivo y una aproximación a lo espectacular, abierto a las modificaciones y siempre en retroalimentación con la escena. Cada proyecto tiene una forma distinta de concebir su propio texto, así como también siento ser un dramaturgo distinto para cada proyecto que me involucra. Hay obras que lo tienen como estructura soporte que guía al trabajo de puesta y otras cuyos textos se van escribiendo a medida que la escena avanza. Otras que son un poco y un poco. De escritorio, colectivos, a partir de ensayos. Existen tantas posibilidades narrativas como imaginarios. 

A la hora de montar disfruto mucho de encontrar la materialidad justa para dar carne a lo que vive en un imaginario, pero sobre todo disfruto de verme interpelado por quienes actúan a partir de ese imaginario. Es una intimidad muy grande que se comparte con las actrices y los actores.

RL: ¿Cuál fue tu metodología de trabajo para llevar a escena Un pájaro cualquiera?
PR: La del fluir y entrenar. Creo que Chancha coraje tanto como Un pájaro cualquiera representan una bisagra en mi dirección porque me permitieron entender la necesidad y valor del fluir y mantener prendidas las ganas del encuentro, de hacer de las obras nuestra fiesta a medida que se crea un suceso que nos llena de preguntas y entrena a los cuerpos para estar dispuestos a la actuación. 

En cuanto al trabajo con la obra, hay varias instancias. Una, la del escrito que desarrollé mitad en México y otro poco en PANORAMA SUR y que tuvo su versión corta como aproximación espectacular en el festival Divinas Glorias (duraba 15 minutos) y, a partir de las ganas de todos y todas por seguir trabajando en conjunto, seguí desarrollando. Hablo de Natalia Casielles, Armenia Martinez y Martín Amuy-Walsh. 

La otra es la de la irrupción de una cabeza de pájaro gigante, del libro El sacrificio como acto poético, de Angélica Liddell, y que toma forma en la obra que se presenta en el Teatro del Pueblo.

RL: ¿Formar parte de la última cartelera del Teatro Del Pueblo en su edificio histórico tradicional, resignifica la obra?
PR: El Teatro del Pueblo es un emblema del quehacer independiente, un lugar que apuesta siempre a nuevas formas, abierto a propuestas de autores jóvenes. Dirigí mi primera obra ahí en 2013 y fue una experiencia hermosa. Me da mucha nostalgia estar acompañando este cierre de ciclo en este edificio y me da felicidad celebrar que ahora tendrá uno propio. 

El público asistirá a una ceremonia de tensión entre sistemas teatrales, hacer la obra en el Pueblo a punto de mudarse es más que un gesto político, enmarca y abraza. Para el equipo representa la responsabilidad de hablar de los medios de producción desde un lugar que defiende al teatro independiente y a sus búsquedas, sus posibilidades de ensayo y error que el teatro alternativo da, porque responde a otras lógicas y no a las de mercado, que en estas épocas aprietan de cerca, pero que el teatro seguirá combatiendo para no dejar que la solemnidad invada ni que el sentido común de la hegemonía normada reine sobre nuestros cuerpos e imaginarios.

Cuándo: Viernes 24 y 31 de agosto, a las 21:00.
Dónde: Teatro Del Pueblo, Av. Pres. Roque Sáenz Peña 943 (C.A.B.A.).
Cuánto: 250 $ / 220 $, descuento a estudiantes y jubilados.

📷: Piero Cavallín.

Ficha Técnico-artística
Dramaturgia: Patricio Ruiz.
Actúan: Martín Amuy Walsh, Natalia Carmen Casielles, Armenia Martinez.
Vestuario: Javier Mayer.
Escenografía: Giselle Vitullo.
Iluminación: Nadia Farías.
Canción: Eduardo Barrientos.
Fotografía: Piero Cavallín.
Diseño gráfico: Nicolás Deshusse.
Asistencia de dirección: Francisco Lachavanne.
Prensa: Carolina Reznik.
Producción: Martesnueve.
Dirección: Patricio Ruiz.

Papaíto piernas largas. Versión de Lía Jelín (Teatro)





Por Másako Itoh.

“¿Quién es este hombre? ¿Quién ha diseñado este plan poco común para educar a Jerusha?”, se pregunta una joven huérfana, luego de enterarse de que un misterioso benefactor ha decidido mandarla a la universidad, atraído por sus dotes para la escritura. Y ella deberá retribuir con cartas mensuales –que jamás serán contestadas-, describiendo solo lo que respecta a sus progresos académicos y su vida estudiantil.

Pero esta obra no trata de Cenicientas que reciben obsequios de hadas madrinas ni de floristas que aprenden a convertirse en “damas” de la mano de afamados lingüistas. Papaito Piernas Largas es, ante todo, el encantador relato de la formación de un carácter independiente, que a fuerza de coraje y autodisciplina, sin olvidar un muy lúcido sentido del humor, se va develando a través del vínculo epistolar con este misterioso mentor y del contraste vital con sus compañeras de estudios de la alta sociedad. Sin familia alguna, nada ni nadie en el mundo a quien dejar atrás, Jerusha, es el ejemplo cúlmine de resiliencia, lucidez y autosuperación: “¡He aquí una enfermedad que me he ahorrado: la nostalgia!” 

Basada en la novela epistolar homónima de 1912, de Jean Webster; años más tarde llevada al cine, más precisamente en 1955 con producción estadounidense e interpretaciones de Fred Astaire y Leslie Caron; y, mucho más tarde al animé de la mano de Nippon Animation en 1990. La profundidad del libro mismo se manifiesta en sus incontables traducciones y adaptaciones a otros géneros y formatos.

La actual de Papaíto piernas largas en el Cultural San Martín es la más reciente versión para el teatro musical de John Caird y Paul Gordon, que -desde 2008- viene replicándose con exitosas puestas en Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Japón, Korea, Perú y México, entre otros. 

La puesta argentina cuenta con la contundencia artística de Juan Rodó (Jervis Pendleton) y la joven promesa Ángeles Díaz Colodrero (Jerusha Abott), bajo la dirección de Lía Jelín y Matías Strafe, y la dirección musical de Santiago Rosso. 

Con un vestuario y escenografías que valen la pena resaltar, se luce el diseño de Vanesa Abramovich, resultando un auténtico estímulo para los cinco sentidos, que se deja ver en cada detalle de utilería y la minuciosidad del gusto lograda en un vestuario impecable y, a la vez, como salido de la novela de Webster.

La desfachatez y espontaneidad de Jerusha es encarnada magistralmente por Díaz Colodrero, quien cautiva con un caudal de voz impresionante, generando una atracción encantadora con el omnipresente Jervis Pendlton, personaje que le calza justo a Rodó, y que hace el contrapunto necesario para hacer crecer el vínculo entre ambos personajes de principio a fin. Y es que, cómo no doblegarse ante la candidez de las cartas de Jerusha, aun siendo un caballero distante y millonario como Jervis Pendlton. “Después de haber vivido 18 años en un cuartel con 20 compañeras de habitación, es una delicia encontrarme solo. Por vez primera en mi vida se me ha presentado una oportunidad de entablar conocimiento con Jesusa Abbot. Y creo que me va a gustar. ¿No lo cree usted así?” El público seguramente así lo crea.

Dónde: El Cultural San Martín (Sarmiento 1551).
Cuándo: Sábados 21h y  domingos 20h (última función: 29 de julio 2018).

Cuánto: $200. Estudiantes y jubilados con acreditación $160.

   
Ficha técnicoartística
Dirección: Lía Jelín. 
Codirector: Matías Strafe.

Producción: Julieta Kalik.
Asistente de producción: Janina Levin.
Elenco: Juan Rodó, Ángeles Díaz Colodrero.
Escenografía: Vanesa Abramovich.
Música: Santiago Rosso.
Vestuario: Vanesa Abramovich.
Iluminación: Matías Canony Y Mario Gómez.
Maquillaje: Carolina Maria Pesce.
Fotografía: Nacho Lunadei.
Director vocal: Juan Rodó.
Video: Matías Sanchez de Bustamante.
Traducción y Adaptación: Rodrigo Rivero.
Diseño Gráfico: Janina Levin.
Diseño de pelucas y peinados: Daniel Laurito.
Prensa y difusión: WE PRENSA.
Música y letras: Paul Gordon/ Libro John Caird.
Orquestaciones: Paul Gordon, Brad Haak.
Basado en la novela de Jean Webster.

El ocaso de un estafador. Versión libre de Juan Gabriel Borkman (Teatro)



Por Celina Ballón.

“El día que escarmiente, habré dejado de ser español, cosa que es imposible, habré renunciado a mis convicciones, cosa que es imposible, o habré muerto”. 

La frase de arriba es de Mario Conde, gran estafador español de fines del s. XX. Juan Gabriel Borkman, su par noruego del s. XIX, es igualmente recalcitrante. Ambos han sido figuras públicas de primera línea, han estado en la cárcel y han salido de ella con la certidumbre de haber hecho lo correcto. 

En el caso de Borkman, el precio es elevado: una vez en libertad, la soledad de su cuarto le sirve de segunda cárcel. Su mujer sólo anhela su pronta muerte -mientras espera que su hija limpie el apellido familiar-, su cuñada le reprocha que la haya abandonado para escalar posiciones y su única hija vive como si él no hubiera existido jamás. Sólo lo visita un antiguo empleado de vida miserable y sometimiento a toda prueba. Aun así, Borkman sigue soñando con rehabilitarse mediante la explotación del hierro. Los nazis tienen los mismos planes y el sueño no podrá ser: morirá en el primer bombardeo de la Luftwaffe. 

Esta es, en resumidas líneas, la versión de Moreira y Velázquez. Hay algunas licencias que nos parece importante señalar. En la obra de Ibsen, Borkman muere en brazos de su antiguo amor, mientras sueña con su reino. Su único descendiente es un varón que no tiene ninguna intención de trabajar. Estamos ante un claro drama edípico: la esposa y la cuñada del banquero se han disputado toda la vida el amor del joven, que ni bien llega a la adultez decide escapar del hogar en compañía de una divorciada mayor que él y dispuesta a mantenerlo (y de una muchacha de quince años para completar el triángulo erótico). No hay aquí ninguna redención posible: el nombre de Borkman colapsa bajo todas las formas de la decadencia.

Velázquez y Moreira son menos derrotistas: Ana Borkman se une a la resistencia porque encarna los valores de la dignidad enlodados por gente como su padre, cumpliendo así –de manera oblicua– el mandato materno. 

El ocaso de un estafador es una obra en la que lo primero que se advierte es la armonía del conjunto, en el que destacan las labores actorales de Moreira y De Santis, con una muy buena química en el escenario. 

Fuera de las licencias que mencionamos, la versión no ofrece más sorpresas (quizás, la más acertada sea la inclusión de la escena en la que Borkman y su esposa vuelven de una fiesta –todavía en tiempos de esplendor– y fantasean con suicidarse juntos, mientras se ríen gracias al champagne).  


Velázquez –preocupado por exponer las miserias de la conciencia cínica que a su juicio caracteriza a todos los personajes- lleva a escena un Ibsen correcto, que puede verse con interés.


Dónde: El Cultural San Martín (Sarmiento 1551).
Cuándo: Martes y miércoles. 20.30 hs (hasta el 31 de julio).
Cuánto: $220. Estudiantes y jubilados con acreditación, $160.

Ficha técnico artística
Autoría: Henrik Ibsen.
Versión: Edgardo Moreira, Marcelo Velázquez.
Intérpretes: Alejo De Santis, Denise Gomez Rivero, Edgardo Moreira, Silvia Perez, Mónica Salvador.
Vestuario: Paula Molina.
Iluminación: Alejandro Le Roux.
Diseño De Sonido: Alejandra D’agostino, Sebastián Pascual.
Diseño Audiovisual: Alejandra D’agostino, Sebastián Pascual.
Fotografía: Manuela Gonzalez Mendiondo, Alejandra Villers.
Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia.
Prensa: We Prensa & Comunicación.
Producción ejecutiva:  Lucía Asurey, Paula Uccelli.
Producción: Juan Iacoponi.
Dirección: Marcelo Velázquez.

Noche de Reyes, nada es lo que parece. Versión de Luciano Cohen (Teatro-Agenda)


El espectáculo nos revela lo oculto en cada ser, la hipocresía en una sociedad en donde la imagen es más fuerte que lo que la habita. 

La confusión, el equívoco, la ambigüedad, la máscara social sirven como mecanismos en esta obra Shakesperiana para imponernos la realidad de lo que somos. 

"El amor y el deseo pasan de un chico a una chica y de una chica a un chico. Cesario es Viola y Viola es Sebastián. Hasta el último momento, Shakespeare se burla de un modelo cortesano del amor perfecto. O quizás, mejor dicho, lo muestra con el mayor realismo posible." JAN KOTT, Shakespeare nuestro contemporáneo.

En la propuesta se utilizan Máscaras Balinesas de tipo Bondres, talladas artesanalmente en madera, provenientes de Bali, Indonesia, donde representan en sus mitos al hombre común en su cotidiano, reflexionan sobre la vida utilizando la comedia como medio de conexión. Esto también sirve como tratamiento poético para remarcar y revelar lo que realmente está detrás de cada uno: ¿quién es quién? ¿Quién ama a quién? ¿De qué se enamora cada individuo?

- ¿Qué piensa de mí?- Que no es lo que parece.- Si eso opina, opino lo mismo de usted.- Opina muy bien, no soy lo que aparento.- ¡Ojalá fuera ese que yo deseo!- Ojalá pudiera...


Cuándo: Domingos 13hs. 
Dónde: Teatro Hasta Trilce (Maza 177).

Ficha técnico artística
Actúan: Cristian Cabrera, Ignacio Cohen, Viviana Corea, Nicolas Di Lorenzo, Laura Gubinelli, Juan Hurtado, Guido Napolitano Rodriguez, Francisco Pedreira, Alejandro Schijman, Natalia Jimena Suárez.
Vestuario: Maria Ines lopez.
Escenografía: Cristian Cabrera, Guido Napolitano Rodriguez.
Iluminación: Leticia Agesta.
Música: Ignacio Cohen, Nicolas Di Lorenzo.
Diseño gráfico: Edgardo Carosia.
Asistencia de dirección: Josefina Fernández Labrador.
Dirección y Adaptación: Luciano Cohen.


Al carajo clown, de Carla Pollacchi (Teatro)



Por Victoria Cestau.

Sus grandes ojos atraviesan al público, su peluca azul llamativa nos provoca simpatía. Se llama Charlotte y es una clown que nos viene a mostrar su propio universo.

Está muy presente. La actriz domina la metodología clown dejándose entrar y salir de la ficción, integrando al público, preguntándole cosas, haciéndolo parte. Juega y contagia. Risas y emociones van apareciendo en distintos momentos del unipersonal, que ya hace ocho años que está en cartel, pasando por distintos teatros del país.

Charlotte se detiene a mirar a público como una adulta que no dejó de soñar. Es pequeña e inmensamente grande. Es mujer y varón. Su expresividad corporal y manejo de recursos es impecable, precisa, graciosa y fresca. Carla Pollacchi se luce en escena, donde se presenta una historia vista desde varios puntos de vista: una escalera, dos corazones, el amor, los mandatos, la seducción. 

Para adentrarnos un poco más en este mundo de juego y deseo, Revista Lucarna quiso charlar con Carla Pollacchi. En las líneas que siguen compartimos parte del intercambio.

Revista Lucarna: ¿Cómo es llevar adelante, como actriz, un unipersonal durante ocho años? 

Carla Pollacchi: Es una experiencia maravillosa. Nunca pensé en estar tanto tiempo con el espectáculo, de hecho, hice otros proyectos, pero Al carajo nos abrió puertas que fueron experiencias maravillosas. 

Cada función fue un aprendizaje, desde la adaptación al espacio, el trabajo con los diferentes técnicos y el trabajo con el público en diversos contextos. 

RL: ¿Cómo se modificó la obra en estos años? 
CP: El clown trabaja mucho con lo personal. En ocho años yo cambié bastante, por lo tanto lo ha hecho mi clown y toda la experiencia que ganó el espectáculo. Si tengo que hablar de cambios grandes, uno es el planteo del conflicto de la obra y otro fue hacer una segunda versión más corta para secundarios.

RL: ¿Cómo nació la idea creativa del espectáculo?
CP: A partir del trabajo de las improvisaciones. De ahí, a medida que fuimos avanzando con la búsqueda de mi clown, también empezó a tener más peso la temática de la obra. Así fueron apareciendo objetos, libros, música y -poco a poco- le fuimos dando forma hasta llegar a lo que es hoy. 

Si bien en un principio la obra estaba planteada para adultos, una de las cosas que nos pasó en estos años fue que el mismo público nos pidió que la hiciéramos para adolescentes. Es muy gratificante ver a los chicos disfrutar del espectáculo como lo hacen los grandes. Cada uno emprende su viaje a los recuerdos (en el caso de los adultos) o a lo que vive (en el caso de los adolescentes).

Hoy a las 22:30 es la última función de la temporada, así que -si no la viste- ya tenés plan de sábado. Es en el Centro Cultural de la Cooperación (Av Corrientes 1543) y la entrada sale 230$ (hay descuento para jubilados y estudiantes).


Ficha artístico técnica
Libro, actuación y diseño estético del Clown: Carla  Pollacchi.
Banda de Sonido compilación: Carla  Pollacchi / Tema Original: Mariano  Pollacchi /Puesta de Luces: Marcos  Tesoro / Operación Técnica: Marcos Tesoro – Graciela Pereyra / Producción Artística: Fusión. Grupo Del mate –Sin Bizcochos- y  D&C Teatro Independiente/ Producción ejecutiva: Pablo López / Prensa & difusión: Simkin & Franco.
Dirección: Marcos Tesoro – Graciela Pereyra.

Vuelta Canela y Marcelo Goobar en la Edición 10 de Feria Sí o Sí (Agenda)


El domingo 10 de junio, de 13:00 a 19:00, llega a Villa Crespo una nueva edición de la feria de diseño responsable Sí o Sí, proyecto impulsado por la Asociación Civil Enlace Social.

Como el evento busca acercar a las familias con pequeños emprendimientos locales comprometidos con el trabajo asociativo, las relaciones justas y la producción responsable, ofrece -además de stands de marcas y una rica oferta gastronómica- espectáculos para compartir entre grandes y chicos.


A las 15:00 se presentará Vuelta Canela, cuarteto que invitará a los peques a cantar, bailar y soñar aventuras a través de la música. La entrada es a la gorra.



A las 17:00 llegará Marcelo Goobar, integrante de El centésimo mono, de Osqui Guzmán, con su show Magia en sus manos.




Las entradas para ambas propuestas se empezarán a dar desde las 13:30 -hasta agotar capacidad de sala- en la Asociación Vecinal Benito Nazar (Antezana 340), donde la feria tendrá lugar. 


Sobre Sí o Sí




Sí o Sí Diseño Argentino es un proyecto para promover el diseño local y potenciar el trabajo que realizan más de 100 diseñadores/as locales desde sus emprendimientos. En cada edición se ofrecen propuestas de diseño que se caracterizan por su identidad, su forma de producción y su comercialización a precios accesibles. Hay indumentaria, juguetes, calzados; bolsos y mochilas; joyería contemporánea de distintos estilos; artículos de decoración; cerámicas y encuadernación. 

Todos los emprendimientos son seleccionados por una curaduría integrada por especialistas del diseño y la cultura. Además de la calidad y originalidad de los productos, se valoran la innovación, el trabajo asociativo y el compromiso social de los emprendimientos. Esto es, que produzcan en talleres sin trabajo esclavo, prioricen los insumos de fabricación nacional; promuevan el cuidado del ambiente y utilicen técnicas que combinen lo artesanal y lo industrial con lo artístico. 





Gurisa, de Toto Castiñeiras (Teatro)



Por Victoria Cestau.

Se corren todos los límites, las palabras son difíciles de encontrar cuando la experiencia teatral las supera. El mundo se inscribe en los cuerpos, en los cuerpos de los actores y en los cuerpos de los espectadores. Trasmitir lo que una vive en el teatro es recortar lo que sentiste. Pero hago el ejercicio. El ejercicio de poner en palabras lo que mi cuerpo disfrutó. 

El teatro, la parodia, la danza, la acrobacia, la poesía, la música, se entremezclan para lograr una fina obra de arte, que -centrada en los cuerpos de los actores- logra estallarnos los ojos de pura belleza. 

Como un telar inmenso que se descubre en el cielo, las fibras de los talentosos intérpretes tejen la inmensidad de una gauchesca contemporánea que resignifica el género, no sólo en relación al fenómeno teatral, sino también en torno a la sexualidad que navega más allá de una dicotómica apreciación naturalizada (ciudad/campo, hombre/mujer, Teatro/Danza) que hoy nos invita a de construir. 

Las historias cotidianas y simples de diferentes mujeres, protagonizadas por hombres, de una pampa lejana, nos envuelven en un relato fraccionado y unificado al mismo tiempo. Un teatro que, por la belleza de las imágenes y el tratamiento de la danza-teatro, también se acerca al cine, al menos en lo que a sus recursos respecta, caracterizados por la composición de distintas secuencias fotográficas.   

Toto Castiñeiras logra plasmar un horizonte de la Pampa olvidada. Su dirección y concepción de la obra como un todo deja lucir cada aspecto tallado a la perfección. La puesta en escena, el diseño de luces, el vestuario, la música. Me conmueve ver a los actores más vivos que nunca, jugando con sus cuerpos disponibles en todas las direcciones, armando y desarmando escenas, paisajes, habitando mundo, brotando las voces del campo. 

Gurisa es una niña, una joven, una mujer, que danza en la noche, en alguna estrella de un cielo enorme y lejano.  

Dónde: El portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034).
Cuándo: 
Viernes a las 23:00.
Cuánto: Desde $200. 



Ficha técnico artística
Autoría: Toto Castiñeiras.
Actúan: Juan Azar, Francisco Bertín, Nicolás Deppetre, Marcelo Estebecorena, Pablo Palavecino, Fred Raposo.
Vestuario: Daniela Taiana.
Iluminación: Valeria Junquera, Omar Possemato.
Realización de vestuario: Eliana DI Bussolo.
Música original: Javier Estrin.
Diseño: Leandro Chiappa.
Fotografía: Lucas Schlott.
Asistencia técnica: Enzo Bonardi.
Asistencia de dirección: Maqui Figueroa.
Prensa: CorreyDile Prensa.
Producción ejecutiva: Valeria Casielles, Karmen López Franco.
Coreografía: Valeria Narvaez.
Dirección: Toto Castiñeiras.





Entrevista con Pablo Di Pietro, autor de El chico que relataba partidos de fútbol (Literatura)


Por Ariana Perez Artaso.

El periodista y escritor acaba de presentar El chico que relataba partidos de fútbol en la 44° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y en esta entrevista nos cuenta sobre su proceso de escritura, la forma en la que trabajó con su propia historia personal y cómo su profesión se cuela en su pluma.


Revista Lucarna: El protagonista del libro tiene puntos en común con tu
historia personal. ¿Cómo trabajaste lo autorreferencial?
Pablo Di Pietro: Fue progresivo. Al principio era un cuento focalizado en los días de la guerra de Malvinas. La historia era -básicamente- la misma, pero no me cerraba. Empecé a agregarle cosas hasta que la dejé a un lado y empecé a anotar recuerdos de mi infancia, situaciones familiares, en la escuela, lo que surgiera. Ahí le di más forma a Campeonato, el apodo del chico protagonista. Después me ocupé de la estructura y volví a echar a esos recuerdos; aunque los fui retocando para adaptarlos a lo que necesitaba. 

La trama general mandaba, así que lo que quedó en el papel es el recuerdo tergiversado, utilizado como punto de partida. 

El libro tiene otra pata: los excombatientes de Malvinas. Recuerdo perfectamente cuando era habitual cruzarse con algunos de ellos pidiendo limosna en el colectivo o en el subte. O leer en el recuadro de algún un diario que otro excombatiente se había quitado la vida. En eso me basé para construir a Sosita, el otro personaje central de la historia.

RL: Entonces, descubriste la novela dentro de tu propio cuento. 
PDP: Sí. Un amigo escritor, Odiseo Sobico, me dijo que daba para más. Di mil vueltas hasta darme cuenta de que era un relato de iniciación, que es un género me gusta mucho.  

En cada etapa acumulé páginas y páginas de borradores. Fue un proceso caótico pero que, al momento de recortar y reescribir, me permitió tener mucho material. Esta fue la parte más disfrutable. Por lo demás, el recorrido de buscar editorial fue muy duro, casi como escribir otra novela.

RL: ¿De qué manera tu profesión de periodista influye en tu escritura?
PDP: Creo que demasiado. Para bien y para mal. Peleo mucho para dejar los vicios del periodismo en la escritura. Aunque, en este caso el costado mediático del asunto, me sirvió. El protagonista es un fanático del espectáculo del fútbol, al cual sigue a través de la radio, las revistas y la televisión. Así que todo eso está presente en la novela.

RL: ¿A quién le recomendarías el libro y a quién no?
PDP: Es un relato de iniciación con fondo de fútbol. Una novela sobre un tema popular y creo que muy entretenida. Más allá de cuánto te guste el fútbol, todos alguna vez tuvimos once años y alguna desilusión al pasar de la niñez a la adolescencia. Jugué mucho con ese primer vistazo; con la resistencia del protagonista a admitir que las cosas no eran como él creía.

RL: ¿Por qué escribir y, especialmente, por qué escribir ficción?
PDP: Escribo porque me gusta. Me gusta la ficción por el afán de llegar a alguna clase de verdad. A algunos les puede sonar pretencioso, a otros a cliché, pero realmente lo creo. 

Una buena ficción, un buen drama, es mucho más potente y eficaz que cualquier retórica de barricada. Eso fue lo que traté de buscar al tratar la guerra de Malvinas vista por un nene fanático del fútbol.

RL: ¿Qué estás leyendo hoy?
PDP: Terminé el libro de Selva Almada sobre el rodaje de Zama (El mono en el remolino). Me gustan las novelas de Selva; el modo en que retrata los ambientes de los pueblos del interior. Ahora estoy empezando con Patria, de Fernando Aramburu. 

RL: Presentaste el libro en la Feria del libro, ¿cómo viviste este paso? 
PDP: Con alegría y curiosidad. El camino de las novelas suele ser muy sinuoso. Es interesante ver ese trayecto, sobre todo con un tema tan popular. Cuando se habla de Malvinas se hace foco en los combatientes, pero no tanto en la actitud de la sociedad en general. Esa guerra dejó huellas muy profundas, y aún convivimos con ellas.

Detalle
Pablo Di Pietro, El chico que relataba partidos de fútbol.
Del Dragón, 2017.
ISBN: 978-987-1884-66-7.
125 págs., $260.