Revista Lucarna

Una Mirada sobre las artes emergentes

Poesía + Fotos para todos los gustos

Se pueden leer, pero también mirar

Libros para leer en otoño

En la arena, el pasto... o el asiento del colectivo

Usted Está Aquí, de Natalia Chami y Romina Bulacio Sak

Entrevista a las creadoras de esta impredecible experiencia teatral

Lunas Cautivas – Historias de poetas presas, de Marcia Paradiso

Documental sobre tres mujeres, tres historias y un penal

Papaíto piernas largas. Versión de Lía Jelín (Teatro)





Por Másako Itoh.

“¿Quién es este hombre? ¿Quién ha diseñado este plan poco común para educar a Jerusha?”, se pregunta una joven huérfana, luego de enterarse de que un misterioso benefactor ha decidido mandarla a la universidad, atraído por sus dotes para la escritura. Y ella deberá retribuir con cartas mensuales –que jamás serán contestadas-, describiendo solo lo que respecta a sus progresos académicos y su vida estudiantil.

Pero esta obra no trata de Cenicientas que reciben obsequios de hadas madrinas ni de floristas que aprenden a convertirse en “damas” de la mano de afamados lingüistas. Papaito Piernas Largas es, ante todo, el encantador relato de la formación de un carácter independiente, que a fuerza de coraje y autodisciplina, sin olvidar un muy lúcido sentido del humor, se va develando a través del vínculo epistolar con este misterioso mentor y del contraste vital con sus compañeras de estudios de la alta sociedad. Sin familia alguna, nada ni nadie en el mundo a quien dejar atrás, Jerusha, es el ejemplo cúlmine de resiliencia, lucidez y autosuperación: “¡He aquí una enfermedad que me he ahorrado: la nostalgia!” 

Basada en la novela epistolar homónima de 1912, de Jean Webster; años más tarde llevada al cine, más precisamente en 1955 con producción estadounidense e interpretaciones de Fred Astaire y Leslie Caron; y, mucho más tarde al animé de la mano de Nippon Animation en 1990. La profundidad del libro mismo se manifiesta en sus incontables traducciones y adaptaciones a otros géneros y formatos.

La actual de Papaíto piernas largas en el Cultural San Martín es la más reciente versión para el teatro musical de John Caird y Paul Gordon, que -desde 2008- viene replicándose con exitosas puestas en Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Japón, Korea, Perú y México, entre otros. 

La puesta argentina cuenta con la contundencia artística de Juan Rodó (Jervis Pendleton) y la joven promesa Ángeles Díaz Colodrero (Jerusha Abott), bajo la dirección de Lía Jelín y Matías Strafe, y la dirección musical de Santiago Rosso. 

Con un vestuario y escenografías que valen la pena resaltar, se luce el diseño de Vanesa Abramovich, resultando un auténtico estímulo para los cinco sentidos, que se deja ver en cada detalle de utilería y la minuciosidad del gusto lograda en un vestuario impecable y, a la vez, como salido de la novela de Webster.

La desfachatez y espontaneidad de Jerusha es encarnada magistralmente por Díaz Colodrero, quien cautiva con un caudal de voz impresionante, generando una atracción encantadora con el omnipresente Jervis Pendlton, personaje que le calza justo a Rodó, y que hace el contrapunto necesario para hacer crecer el vínculo entre ambos personajes de principio a fin. Y es que, cómo no doblegarse ante la candidez de las cartas de Jerusha, aun siendo un caballero distante y millonario como Jervis Pendlton. “Después de haber vivido 18 años en un cuartel con 20 compañeras de habitación, es una delicia encontrarme solo. Por vez primera en mi vida se me ha presentado una oportunidad de entablar conocimiento con Jesusa Abbot. Y creo que me va a gustar. ¿No lo cree usted así?” El público seguramente así lo crea.

Dónde: El Cultural San Martín (Sarmiento 1551).
Cuándo: Sábados 21h y  domingos 20h (última función: 29 de julio 2018).

Cuánto: $200. Estudiantes y jubilados con acreditación $160.

   
Ficha técnicoartística
Dirección: Lía Jelín. 
Codirector: Matías Strafe.

Producción: Julieta Kalik.
Asistente de producción: Janina Levin.
Elenco: Juan Rodó, Ángeles Díaz Colodrero.
Escenografía: Vanesa Abramovich.
Música: Santiago Rosso.
Vestuario: Vanesa Abramovich.
Iluminación: Matías Canony Y Mario Gómez.
Maquillaje: Carolina Maria Pesce.
Fotografía: Nacho Lunadei.
Director vocal: Juan Rodó.
Video: Matías Sanchez de Bustamante.
Traducción y Adaptación: Rodrigo Rivero.
Diseño Gráfico: Janina Levin.
Diseño de pelucas y peinados: Daniel Laurito.
Prensa y difusión: WE PRENSA.
Música y letras: Paul Gordon/ Libro John Caird.
Orquestaciones: Paul Gordon, Brad Haak.
Basado en la novela de Jean Webster.

El ocaso de un estafador. Versión libre de Juan Gabriel Borkman (Teatro)



Por Celina Ballón.

“El día que escarmiente, habré dejado de ser español, cosa que es imposible, habré renunciado a mis convicciones, cosa que es imposible, o habré muerto”. 

La frase de arriba es de Mario Conde, gran estafador español de fines del s. XX. Juan Gabriel Borkman, su par noruego del s. XIX, es igualmente recalcitrante. Ambos han sido figuras públicas de primera línea, han estado en la cárcel y han salido de ella con la certidumbre de haber hecho lo correcto. 

En el caso de Borkman, el precio es elevado: una vez en libertad, la soledad de su cuarto le sirve de segunda cárcel. Su mujer sólo anhela su pronta muerte -mientras espera que su hija limpie el apellido familiar-, su cuñada le reprocha que la haya abandonado para escalar posiciones y su única hija vive como si él no hubiera existido jamás. Sólo lo visita un antiguo empleado de vida miserable y sometimiento a toda prueba. Aun así, Borkman sigue soñando con rehabilitarse mediante la explotación del hierro. Los nazis tienen los mismos planes y el sueño no podrá ser: morirá en el primer bombardeo de la Luftwaffe. 

Esta es, en resumidas líneas, la versión de Moreira y Velázquez. Hay algunas licencias que nos parece importante señalar. En la obra de Ibsen, Borkman muere en brazos de su antiguo amor, mientras sueña con su reino. Su único descendiente es un varón que no tiene ninguna intención de trabajar. Estamos ante un claro drama edípico: la esposa y la cuñada del banquero se han disputado toda la vida el amor del joven, que ni bien llega a la adultez decide escapar del hogar en compañía de una divorciada mayor que él y dispuesta a mantenerlo (y de una muchacha de quince años para completar el triángulo erótico). No hay aquí ninguna redención posible: el nombre de Borkman colapsa bajo todas las formas de la decadencia.

Velázquez y Moreira son menos derrotistas: Ana Borkman se une a la resistencia porque encarna los valores de la dignidad enlodados por gente como su padre, cumpliendo así –de manera oblicua– el mandato materno. 

El ocaso de un estafador es una obra en la que lo primero que se advierte es la armonía del conjunto, en el que destacan las labores actorales de Moreira y De Santis, con una muy buena química en el escenario. 

Fuera de las licencias que mencionamos, la versión no ofrece más sorpresas (quizás, la más acertada sea la inclusión de la escena en la que Borkman y su esposa vuelven de una fiesta –todavía en tiempos de esplendor– y fantasean con suicidarse juntos, mientras se ríen gracias al champagne).  


Velázquez –preocupado por exponer las miserias de la conciencia cínica que a su juicio caracteriza a todos los personajes- lleva a escena un Ibsen correcto, que puede verse con interés.


Dónde: El Cultural San Martín (Sarmiento 1551).
Cuándo: Martes y miércoles. 20.30 hs (hasta el 31 de julio).
Cuánto: $220. Estudiantes y jubilados con acreditación, $160.

Ficha técnico artística
Autoría: Henrik Ibsen.
Versión: Edgardo Moreira, Marcelo Velázquez.
Intérpretes: Alejo De Santis, Denise Gomez Rivero, Edgardo Moreira, Silvia Perez, Mónica Salvador.
Vestuario: Paula Molina.
Iluminación: Alejandro Le Roux.
Diseño De Sonido: Alejandra D’agostino, Sebastián Pascual.
Diseño Audiovisual: Alejandra D’agostino, Sebastián Pascual.
Fotografía: Manuela Gonzalez Mendiondo, Alejandra Villers.
Diseño gráfico: Nahuel Lamoglia.
Prensa: We Prensa & Comunicación.
Producción ejecutiva:  Lucía Asurey, Paula Uccelli.
Producción: Juan Iacoponi.
Dirección: Marcelo Velázquez.

Noche de Reyes, nada es lo que parece. Versión de Luciano Cohen (Teatro-Agenda)


El espectáculo nos revela lo oculto en cada ser, la hipocresía en una sociedad en donde la imagen es más fuerte que lo que la habita. 

La confusión, el equívoco, la ambigüedad, la máscara social sirven como mecanismos en esta obra Shakesperiana para imponernos la realidad de lo que somos. 

"El amor y el deseo pasan de un chico a una chica y de una chica a un chico. Cesario es Viola y Viola es Sebastián. Hasta el último momento, Shakespeare se burla de un modelo cortesano del amor perfecto. O quizás, mejor dicho, lo muestra con el mayor realismo posible." JAN KOTT, Shakespeare nuestro contemporáneo.

En la propuesta se utilizan Máscaras Balinesas de tipo Bondres, talladas artesanalmente en madera, provenientes de Bali, Indonesia, donde representan en sus mitos al hombre común en su cotidiano, reflexionan sobre la vida utilizando la comedia como medio de conexión. Esto también sirve como tratamiento poético para remarcar y revelar lo que realmente está detrás de cada uno: ¿quién es quién? ¿Quién ama a quién? ¿De qué se enamora cada individuo?

- ¿Qué piensa de mí?- Que no es lo que parece.- Si eso opina, opino lo mismo de usted.- Opina muy bien, no soy lo que aparento.- ¡Ojalá fuera ese que yo deseo!- Ojalá pudiera...


Cuándo: Domingos 13hs. 
Dónde: Teatro Hasta Trilce (Maza 177).

Ficha técnico artística
Actúan: Cristian Cabrera, Ignacio Cohen, Viviana Corea, Nicolas Di Lorenzo, Laura Gubinelli, Juan Hurtado, Guido Napolitano Rodriguez, Francisco Pedreira, Alejandro Schijman, Natalia Jimena Suárez.
Vestuario: Maria Ines lopez.
Escenografía: Cristian Cabrera, Guido Napolitano Rodriguez.
Iluminación: Leticia Agesta.
Música: Ignacio Cohen, Nicolas Di Lorenzo.
Diseño gráfico: Edgardo Carosia.
Asistencia de dirección: Josefina Fernández Labrador.
Dirección y Adaptación: Luciano Cohen.


Al carajo clown, de Carla Pollacchi (Teatro)



Por Victoria Cestau.

Sus grandes ojos atraviesan al público, su peluca azul llamativa nos provoca simpatía. Se llama Charlotte y es una clown que nos viene a mostrar su propio universo.

Está muy presente. La actriz domina la metodología clown dejándose entrar y salir de la ficción, integrando al público, preguntándole cosas, haciéndolo parte. Juega y contagia. Risas y emociones van apareciendo en distintos momentos del unipersonal, que ya hace ocho años que está en cartel, pasando por distintos teatros del país.

Charlotte se detiene a mirar a público como una adulta que no dejó de soñar. Es pequeña e inmensamente grande. Es mujer y varón. Su expresividad corporal y manejo de recursos es impecable, precisa, graciosa y fresca. Carla Pollacchi se luce en escena, donde se presenta una historia vista desde varios puntos de vista: una escalera, dos corazones, el amor, los mandatos, la seducción. 

Para adentrarnos un poco más en este mundo de juego y deseo, Revista Lucarna quiso charlar con Carla Pollacchi. En las líneas que siguen compartimos parte del intercambio.

Revista Lucarna: ¿Cómo es llevar adelante, como actriz, un unipersonal durante ocho años? 

Carla Pollacchi: Es una experiencia maravillosa. Nunca pensé en estar tanto tiempo con el espectáculo, de hecho, hice otros proyectos, pero Al carajo nos abrió puertas que fueron experiencias maravillosas. 

Cada función fue un aprendizaje, desde la adaptación al espacio, el trabajo con los diferentes técnicos y el trabajo con el público en diversos contextos. 

RL: ¿Cómo se modificó la obra en estos años? 
CP: El clown trabaja mucho con lo personal. En ocho años yo cambié bastante, por lo tanto lo ha hecho mi clown y toda la experiencia que ganó el espectáculo. Si tengo que hablar de cambios grandes, uno es el planteo del conflicto de la obra y otro fue hacer una segunda versión más corta para secundarios.

RL: ¿Cómo nació la idea creativa del espectáculo?
CP: A partir del trabajo de las improvisaciones. De ahí, a medida que fuimos avanzando con la búsqueda de mi clown, también empezó a tener más peso la temática de la obra. Así fueron apareciendo objetos, libros, música y -poco a poco- le fuimos dando forma hasta llegar a lo que es hoy. 

Si bien en un principio la obra estaba planteada para adultos, una de las cosas que nos pasó en estos años fue que el mismo público nos pidió que la hiciéramos para adolescentes. Es muy gratificante ver a los chicos disfrutar del espectáculo como lo hacen los grandes. Cada uno emprende su viaje a los recuerdos (en el caso de los adultos) o a lo que vive (en el caso de los adolescentes).

Hoy a las 22:30 es la última función de la temporada, así que -si no la viste- ya tenés plan de sábado. Es en el Centro Cultural de la Cooperación (Av Corrientes 1543) y la entrada sale 230$ (hay descuento para jubilados y estudiantes).


Ficha artístico técnica
Libro, actuación y diseño estético del Clown: Carla  Pollacchi.
Banda de Sonido compilación: Carla  Pollacchi / Tema Original: Mariano  Pollacchi /Puesta de Luces: Marcos  Tesoro / Operación Técnica: Marcos Tesoro – Graciela Pereyra / Producción Artística: Fusión. Grupo Del mate –Sin Bizcochos- y  D&C Teatro Independiente/ Producción ejecutiva: Pablo López / Prensa & difusión: Simkin & Franco.
Dirección: Marcos Tesoro – Graciela Pereyra.

Vuelta Canela y Marcelo Goobar en la Edición 10 de Feria Sí o Sí (Agenda)


El domingo 10 de junio, de 13:00 a 19:00, llega a Villa Crespo una nueva edición de la feria de diseño responsable Sí o Sí, proyecto impulsado por la Asociación Civil Enlace Social.

Como el evento busca acercar a las familias con pequeños emprendimientos locales comprometidos con el trabajo asociativo, las relaciones justas y la producción responsable, ofrece -además de stands de marcas y una rica oferta gastronómica- espectáculos para compartir entre grandes y chicos.


A las 15:00 se presentará Vuelta Canela, cuarteto que invitará a los peques a cantar, bailar y soñar aventuras a través de la música. La entrada es a la gorra.



A las 17:00 llegará Marcelo Goobar, integrante de El centésimo mono, de Osqui Guzmán, con su show Magia en sus manos.




Las entradas para ambas propuestas se empezarán a dar desde las 13:30 -hasta agotar capacidad de sala- en la Asociación Vecinal Benito Nazar (Antezana 340), donde la feria tendrá lugar. 


Sobre Sí o Sí




Sí o Sí Diseño Argentino es un proyecto para promover el diseño local y potenciar el trabajo que realizan más de 100 diseñadores/as locales desde sus emprendimientos. En cada edición se ofrecen propuestas de diseño que se caracterizan por su identidad, su forma de producción y su comercialización a precios accesibles. Hay indumentaria, juguetes, calzados; bolsos y mochilas; joyería contemporánea de distintos estilos; artículos de decoración; cerámicas y encuadernación. 

Todos los emprendimientos son seleccionados por una curaduría integrada por especialistas del diseño y la cultura. Además de la calidad y originalidad de los productos, se valoran la innovación, el trabajo asociativo y el compromiso social de los emprendimientos. Esto es, que produzcan en talleres sin trabajo esclavo, prioricen los insumos de fabricación nacional; promuevan el cuidado del ambiente y utilicen técnicas que combinen lo artesanal y lo industrial con lo artístico. 





Gurisa, de Toto Castiñeiras (Teatro)



Por Victoria Cestau.

Se corren todos los límites, las palabras son difíciles de encontrar cuando la experiencia teatral las supera. El mundo se inscribe en los cuerpos, en los cuerpos de los actores y en los cuerpos de los espectadores. Trasmitir lo que una vive en el teatro es recortar lo que sentiste. Pero hago el ejercicio. El ejercicio de poner en palabras lo que mi cuerpo disfrutó. 

El teatro, la parodia, la danza, la acrobacia, la poesía, la música, se entremezclan para lograr una fina obra de arte, que -centrada en los cuerpos de los actores- logra estallarnos los ojos de pura belleza. 

Como un telar inmenso que se descubre en el cielo, las fibras de los talentosos intérpretes tejen la inmensidad de una gauchesca contemporánea que resignifica el género, no sólo en relación al fenómeno teatral, sino también en torno a la sexualidad que navega más allá de una dicotómica apreciación naturalizada (ciudad/campo, hombre/mujer, Teatro/Danza) que hoy nos invita a de construir. 

Las historias cotidianas y simples de diferentes mujeres, protagonizadas por hombres, de una pampa lejana, nos envuelven en un relato fraccionado y unificado al mismo tiempo. Un teatro que, por la belleza de las imágenes y el tratamiento de la danza-teatro, también se acerca al cine, al menos en lo que a sus recursos respecta, caracterizados por la composición de distintas secuencias fotográficas.   

Toto Castiñeiras logra plasmar un horizonte de la Pampa olvidada. Su dirección y concepción de la obra como un todo deja lucir cada aspecto tallado a la perfección. La puesta en escena, el diseño de luces, el vestuario, la música. Me conmueve ver a los actores más vivos que nunca, jugando con sus cuerpos disponibles en todas las direcciones, armando y desarmando escenas, paisajes, habitando mundo, brotando las voces del campo. 

Gurisa es una niña, una joven, una mujer, que danza en la noche, en alguna estrella de un cielo enorme y lejano.  

Dónde: El portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034).
Cuándo: 
Viernes a las 23:00.
Cuánto: Desde $200. 



Ficha técnico artística
Autoría: Toto Castiñeiras.
Actúan: Juan Azar, Francisco Bertín, Nicolás Deppetre, Marcelo Estebecorena, Pablo Palavecino, Fred Raposo.
Vestuario: Daniela Taiana.
Iluminación: Valeria Junquera, Omar Possemato.
Realización de vestuario: Eliana DI Bussolo.
Música original: Javier Estrin.
Diseño: Leandro Chiappa.
Fotografía: Lucas Schlott.
Asistencia técnica: Enzo Bonardi.
Asistencia de dirección: Maqui Figueroa.
Prensa: CorreyDile Prensa.
Producción ejecutiva: Valeria Casielles, Karmen López Franco.
Coreografía: Valeria Narvaez.
Dirección: Toto Castiñeiras.





Entrevista con Pablo Di Pietro, autor de El chico que relataba partidos de fútbol (Literatura)


Por Ariana Perez Artaso.

El periodista y escritor acaba de presentar El chico que relataba partidos de fútbol en la 44° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y en esta entrevista nos cuenta sobre su proceso de escritura, la forma en la que trabajó con su propia historia personal y cómo su profesión se cuela en su pluma.


Revista Lucarna: El protagonista del libro tiene puntos en común con tu
historia personal. ¿Cómo trabajaste lo autorreferencial?
Pablo Di Pietro: Fue progresivo. Al principio era un cuento focalizado en los días de la guerra de Malvinas. La historia era -básicamente- la misma, pero no me cerraba. Empecé a agregarle cosas hasta que la dejé a un lado y empecé a anotar recuerdos de mi infancia, situaciones familiares, en la escuela, lo que surgiera. Ahí le di más forma a Campeonato, el apodo del chico protagonista. Después me ocupé de la estructura y volví a echar a esos recuerdos; aunque los fui retocando para adaptarlos a lo que necesitaba. 

La trama general mandaba, así que lo que quedó en el papel es el recuerdo tergiversado, utilizado como punto de partida. 

El libro tiene otra pata: los excombatientes de Malvinas. Recuerdo perfectamente cuando era habitual cruzarse con algunos de ellos pidiendo limosna en el colectivo o en el subte. O leer en el recuadro de algún un diario que otro excombatiente se había quitado la vida. En eso me basé para construir a Sosita, el otro personaje central de la historia.

RL: Entonces, descubriste la novela dentro de tu propio cuento. 
PDP: Sí. Un amigo escritor, Odiseo Sobico, me dijo que daba para más. Di mil vueltas hasta darme cuenta de que era un relato de iniciación, que es un género me gusta mucho.  

En cada etapa acumulé páginas y páginas de borradores. Fue un proceso caótico pero que, al momento de recortar y reescribir, me permitió tener mucho material. Esta fue la parte más disfrutable. Por lo demás, el recorrido de buscar editorial fue muy duro, casi como escribir otra novela.

RL: ¿De qué manera tu profesión de periodista influye en tu escritura?
PDP: Creo que demasiado. Para bien y para mal. Peleo mucho para dejar los vicios del periodismo en la escritura. Aunque, en este caso el costado mediático del asunto, me sirvió. El protagonista es un fanático del espectáculo del fútbol, al cual sigue a través de la radio, las revistas y la televisión. Así que todo eso está presente en la novela.

RL: ¿A quién le recomendarías el libro y a quién no?
PDP: Es un relato de iniciación con fondo de fútbol. Una novela sobre un tema popular y creo que muy entretenida. Más allá de cuánto te guste el fútbol, todos alguna vez tuvimos once años y alguna desilusión al pasar de la niñez a la adolescencia. Jugué mucho con ese primer vistazo; con la resistencia del protagonista a admitir que las cosas no eran como él creía.

RL: ¿Por qué escribir y, especialmente, por qué escribir ficción?
PDP: Escribo porque me gusta. Me gusta la ficción por el afán de llegar a alguna clase de verdad. A algunos les puede sonar pretencioso, a otros a cliché, pero realmente lo creo. 

Una buena ficción, un buen drama, es mucho más potente y eficaz que cualquier retórica de barricada. Eso fue lo que traté de buscar al tratar la guerra de Malvinas vista por un nene fanático del fútbol.

RL: ¿Qué estás leyendo hoy?
PDP: Terminé el libro de Selva Almada sobre el rodaje de Zama (El mono en el remolino). Me gustan las novelas de Selva; el modo en que retrata los ambientes de los pueblos del interior. Ahora estoy empezando con Patria, de Fernando Aramburu. 

RL: Presentaste el libro en la Feria del libro, ¿cómo viviste este paso? 
PDP: Con alegría y curiosidad. El camino de las novelas suele ser muy sinuoso. Es interesante ver ese trayecto, sobre todo con un tema tan popular. Cuando se habla de Malvinas se hace foco en los combatientes, pero no tanto en la actitud de la sociedad en general. Esa guerra dejó huellas muy profundas, y aún convivimos con ellas.

Detalle
Pablo Di Pietro, El chico que relataba partidos de fútbol.
Del Dragón, 2017.
ISBN: 978-987-1884-66-7.
125 págs., $260.

Nos metemos en el corazón del Colectivo Payaso

Por Victoria Cestau.

Con una estética que rememora a aquellos cuadros constructivistas rusos, las manos se dibujan en una paleta oscura. El Colectivo Payaso nos hace emprender un viaje a través de una propuesta variada, con números que cambian de función en función a través de distintos personajes. 

Cada uno de estos números está diseñado a partir de la unión de diferentes disciplinas artísticas: música, canto y baile. Con ellos, se nos presenta un camarín lleno de caramelos y lucecitas tenues. Guardapolvos celestes y mucha música. El elenco profesional de la varieté payasa se prepara. 

En escena, aparece un grupo de artistas que despliega el juego y el espíritu del clown. Montan y desmontan las sucesivas escenografías de sus munditos. Salen a la cancha, reciben alegres al público, sensibles y combativos desde la ternura.

De tanto en tanto, va y viene un mini clown que -mágicamente- aparece por el espacio. Es el niño artista de la troupe, una presencia fresca que alimenta el espíritu de esta familia, compuesta por narices rojas que galopan motorizadas por el amor a este oficio esperanzador. 

El Colectivo Payaso reúne y convoca desde el circuito under teatral a una forma de producción artística que rememora a las carpas itinerantes de los payasos de circo que convivían y realizaban sus espectáculos en salas teatrales.

Tuve la oportunidad y la suerte de actuar como payasa, en más de una oportunidad, junto al Colectivo y otros compañeros. Siempre agradecí y les reconocí la forma que tienen para recibir a los artistas, la dedicación, el compromiso y el amor hacia un oficio que es maravilloso. 

Para que todos puedan conocer la propuesta un poquito más, aquí les dejamos una pequeña charla con Silvia Aguado, responsable de la dirección general de este grupo creativo que va por más. 

Revista Lucarna: ¿Cuándo y para qué nació el colectivo?
Silvia Aguado: En mayo de 2017, pero se vino gestando muchos años antes, sin ser muy consciente de ello. Por mis clases pasan muchos alumnos muy talentosos, que se toman el trabajo de manera muy comprometida y rigurosa. Esto siempre me conmueve.

Ese año, mi hijo mayor -que ya llevaba más años de vida estudiando teatro que sin hacerlo- me planteó: ‘¿cuándo vamos a trabajar juntos? ´. Y esto funcionó como un motor para mí.

Eso por un lado, y por el otro, estos ‘hijos payasos’ que he formado por muchos años y las ganas de hacer un trabajo profesional con ellos, generaron en mí la necesidad de llevar a cabo una idea doble: la creación de una compañía payasa y un espectáculo varieté de puertas abiertas a los payasos que quieran compartir escenario. 

El eje central está puesto en generar un espacio escénico en el cual puedan actuar, convivir, payasos de diferentes generaciones, diferentes formaciones y estilos dentro del clown, de lugares diferentes del país y países vecinos.

Convoqué a estos exalumnos de muchos años, también se acercaron quienes hoy son las asistentes del Colectivo y, juntos, le dimos forma a esta modalidad de trabajo.

RL: ¿Cómo despliegan esa modalidad?
SA: Todos los meses abrimos una convocatoria a los payasos que quieran acercarse a participar. Tenemos un día de visualización y selección de números payasos, a partir del cual elegimos aquellos que hacen sistema juntos para armar una función.

Además, lanzamos una convocatoria de músicos, porque en cada función hay un músico invitado entre los payasos; otra a fotógrafos, porque en cada función invitamos a un fotógrafo a que registre con su estilo la varieté.

También tenemos ensayos semanales de la compañía, en los que creamos  mensualmente números diferentes, para que cada función sea única.

No faltan las reuniones de producción para cuidar la calidad de los detalles. Después hacemos una función a sala llenísima, que muchas veces nos demanda agregar otra más al mes.

RL: ¿Cuál es el objetivo del Colectivo Payaso?
SA: Se propone y propone abrir un espacio en donde los payasos podamos tener voz, dar respuesta, hacer preguntas, compartir con los otros, las cosas que nos pasan. Y lo que nos pasa con lo que pasa al rededor.


Las funciones del Colectivo Payaso se hacen  el segundo jueves de cada mes a las 21:00 en Fandango Teatro (Luis Viale 108).



El Colectivo Payaso está compuesto por:
Dirección y coordinación general: Silvia Aguado.
Payasos: Fernanda Brizuela, Alejo García, 
Jesica Bustelo, Cecilia Domínguez, Agustina Aguirre Aulestiarte, Silvia Aguado.
Asistente de dirección: Andrea Bohrn.
Asistente de escenario: Belén Rey.
Diseño gráfico: Flor Gonzo.

📷: Ana Scolpino y Victoria di Cocco.

Los Grimm, de Nicolás Perez Costa (Musical)



Por Másako Itoh.

Todo es una bruma azul con pequeños rayos de luz simétricos que brotan de un fondo grisáceo.  Una posada habitada por fantasmagóricos huéspedes, una extraña muerte en una de sus habitaciones y unos viajeros recién llegados, los hermanos Grimm, en la búsqueda del sentido de sus vidas. Esos son los elementos de este musical, una suerte de thriller de cuentos de hadas, que desborda talento por donde se lo mire.   

La singularidad de la pieza radica en esa atmósfera lóbrega que se va coloreando a fuerza de las sucesivas apariciones de unos huéspedes particulares, seres con reminiscencias a personajes de cuentos de hadas, aunque algo estallados. Intermitentemente, las irrupciones de “La cenicienta”, “La sirenita”, “Hansel y Gretel”, “La bella durmiente” interpelan a los Grimm en lo que a su oficio de recolectores de historias se refiere, en un juego pirandelliano que se resuelve hacia el final de la pieza donde se planteen sus verdaderos enigmas: ¿por qué y para qué escribimos?  ¿Qué es aquello que jamás quisiéramos olvidar?

Con casi 30 artistas en escena, Los Grimm cuenta con ese despliegue tan propio del género musical, esa innegable transmisión de energía que proviene de la congregación de tanto cuerpo artístico junto: magníficas voces que -sin desligarse del movimiento de sus cuerpos- se combinan en desplazamientos simétricos, movimientos y baile que llega a erizar la piel.

Con coreografía de Barby Majule, vestuario de Fernando Crisci Munz y música original de Pablo Torres Flores, se va desarrollando este fantasmagórico mundo creado por el director Nicolás Pérez Costa, quien da vida a esta obra que aprovecha la figura de los dos hermanos recopiladores de leyendas y cuentos alemanes para reflexionar sobre el oficio de la escritura y su relación con la memoria y aquellas cosas que quisiéramos atesorar para siempre.

Dónde: Teatro El Cubo. Zelaya 3053.
Cuándo: Sábados 20.30.
Cuánto: Desde 250p.

Ficha técnicoartística:

Libro y letras: Nicolás Perez Costa.
Dirección musical, arreglos y dirección coral: Pablo Flores Torres.
Coreografía: Barby Majule.
Diseño de Escenografía: Elisa D’Agustini.
Realización de Escenografía: Diego Lotierzo y Matias Pilatti.
Diseño de Vestuario: Fernando Crisci Munz.
Realización de Vestuario: Sofia Escalante, Mariana Etchevestez y Laura Rodriguez.
Efectos Especiales: Nadyr Ayrad.
Diseño de luces: Nicolás Perez Costa.
Maquillaje: Sandra Sen.
Fotografía: Nacho Lunadei.
Diseño Gráfico: Nicolás Oviedo.
Prensa Shirly Potaz y AGW PRENSA.
Asistencia de producción: Maria Emilia Merlino.
Asistencia de dirección: Matias Litvak.
Coordinación general: Cindy Yu.
Stage manager: Matias Taverna.
Producción ejecutiva: Pato Rebora.
Producción comercial: Maria Cecilia Riegui.
Dirección General: Nicolás Perez Costa.

Entrevista con Catalina Piotti, dramaturga de Pompidú

Impulsada por el deseo de indagar sobre la locura, el amor y las heridas del pasado, la actriz, guionista y dramaturga Catalina Piotti escribió Pompidú, obra que toma la vida de Érica, una joven pintora que en muchos aspectos no encaja en “la norma” y que, a través de su arte e imaginación, logra transitar una realidad que en muchos aspectos le es hostil.

La pieza fue estrenada en 2017, en Dynart Espacio de Arte, bajo la dirección de la propia Piotti, y ahora toma la forma de libro, de la mano de Editorial Dunken y acompañada por las ilustraciones de la directora de arte, ilustradora y mediadora artística, Agustina Marambio de la Vega.



Para conocer más a fondo sobre la obra y su autora, compartimos una charla que tuvo Lucarna con Catalina Piotti desde Los Ángeles, California, donde está realizando un curso de guion de cine y televisión en UCLA Extension.

Revista Lucarna: ¿Cómo surgió Pompidú?
Catalina Piotti: Desde el deseo en indagar sobre la locura, el amor y las heridas del pasado. Y en cómo ese dolor puede llevar a las personas a construir mundos propios para refugiarse. En el caso de Érica, la protagonista, este universo es un bunker poético, radical y extremadamente intenso en donde no hay lugar para los grises y las verdades se manifiestan crudamente. Fue esa intensidad llevada al extremo, la que me invitó a plantear ciertos interrogantes que, creo, pueden resonar en todas las personas al margen de si estamos “locos” o no. 

RL: ¿Qué textos influyeron en la escritura de la obra?
CP: No puedo decirlo específicamente. Todo lo que uno ha leído, estudiado y observado influye fuertemente en la creación de modos no siempre conscientes. 

Con el tiempo descubrí que muchos de los conceptos de mi formación en ciencias sociales -y más específicamente de la ciencia política- estaban muy presentes. Los mismos se plasmaron en la forma en la que se piensan los vínculos y cómo nos articulamos con procesos macro y con cuestiones que nos exceden y tienen que ver con condiciones sociales. La manera en que Érica reprime y auto controla su locura puede asociarse a las ideas de Foucault sobre una sociedad vigilada por las instituciones, especialmente por el hospital psiquiátrico. También el gran hermano de Orwell aparece para hablar de este control y la paranoia que genera. 

RL: ¿Cómo fue trabajar con Agustina Marambio de la Vega?
CP: Un proceso muy interesante y placentero. Sus años vividos en París y su sensibilidad hicieron que supiera captar la esencia del material maravillosamente. Siento que las ilustraciones y el texto también dialogan, se descubren y retroalimentan. 

RL: ¿Tenés nuevos proyectos teatrales en puerta?
CP: Si bien actualmente estoy con mis energías puestas en el cine y la TV, no me imagino lejos del teatro. Por eso, me gustaría traducir Pompidú al inglés y formar un elenco para estrenarla acá, en Los Ángeles. También estoy trabajando en el guion de mi primer largometraje “Mitakpa”. 

Detalle
Título: Pompidú.
Autora: Catalina Piotti.
Editorial: Dunken, 2018.
Con ilustraciones de Agustina Marambio de la Vega.
ISBM: 978-987-763-292-7
Páginas: 83. 
Precio de venta: $250.

Sobre Catalina Piotti (Buenos Aires, 1985)

Es actriz, guionista y dramaturga. Cursó la carrera de Ciencia Política. Estudió guion audiovisual en NYFA (New York Film Academy). Como actriz se formó con Julio Chávez, Bernardo Cappa, Soledad Villamil y Federico Olivera, entre otros. El primer espectáculo de su autoría fue “Cuero y Tiara: un musical” (2013). El mismo incluye algunas de sus canciones (“Hay lombriz”, “Círculos concéntricos” y “Cazadores”). En 2017 estrenó “Pompidú”, dando así sus primeros pasos en el terreno de la dirección. Actualmente está por transladarse a Los Ángeles, California, para continuar con sus estudios.


Sobre Agustina Marambio de la Vega (Buenos Aires, 1972)

Es directora de arte, ilustradora y mediadora artística. Trabaja para agencias de comunicación de Argentina y Francia. También ejerce como mediadora artística, acompañando a través del arte a personas enfermas y a niños dentro del ámbito escolar. Agustina se inspiró de sus años vividos en París para ilustrar “Pompidú”.