Revista Lucarna

Una Mirada sobre las artes emergentes

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En la arena, el pasto... o el asiento del colectivo

Usted Está Aquí, de Natalia Chami y Romina Bulacio Sak

Entrevista a las creadoras de esta impredecible experiencia teatral

Lunas Cautivas – Historias de poetas presas, de Marcia Paradiso

Documental sobre tres mujeres, tres historias y un penal

Noche de reyes o como quieras, versión de Analía García (Teatro)



Los egresados de la Licenciatura en actuación del IUNA están presentando su proyecto de graduación hasta el 6 de diciembre. Lucarna fue a ver su Noche de reyes y quedó encantada. Por eso, quisimos charlar con Analía Fedra, su directora, quien nos contó cómo fue el proceso de puesta en escena de la obra, entre otras cosas.

Quedate a leer la entrevista y, cuando la termines, no dudes en reservar tu entrada para ir a ver la obra este fin de semana.


Revista Lucarna: Noche de reyes es un proyecto de graduación de los alumnos del IUNA, ¿contanos de qué se trata este trabajo de cierre y cuál es tu rol en la institución?
Analía García: Los estudiantes de la Licenciatura en actuación del IUNA se gradúan con un espectáculo, para lo cual cada año se convoca a directores. Y los estudiantes, durante casi un año se dedican a ensayar la propuesta escénica del director. Es un período en el que se condensa lo pedagógico con la búsqueda artística. Al mismo tiempo que aprehenden sobre el trabajo profesional del actor, ponen el cuerpo en cada ensayo, indagando en la propuesta del director.  Yo elegí trabajar con Shakespeare, hay otros directores que además son dramaturgos y escriben los textos para los estudiantes, otros hacen creaciones colectivas o adaptaciones de otros materiales literarios. Lo interesante es que hay diversidad en las propuestas. Los estudiantes, para finalizar sus estudios hacen una tesina de licenciatura.

En el IUNA trabajo como ayudante en la cátedra de Luis Cano, en la materia Dirección IV, en la carrera de Dirección escénica. Este año  me convocaron para que dirigiera uno de los proyectos de graduación de actuación, y así surgió la puesta de Noche de reyes.



RL: ¿Por qué eligieron tomar esta pieza de Shakespeare?
AG: La particularidad que tienen los grupos que conforman cada proyecto de graduación de actuación es que de antemano los directores no sabemos con cuántos actores contamos, la proporción de hombres y mujeres, edades, etc. En general, los grupos están conformados por actores muy jóvenes y hay mayoría de mujeres en los elencos. Es por esto que es difícil encontrar textos dramáticos que puedan responder a todas estas características y que además impliquen un desafío actoral parejo para todos. En nuestro caso, son 10 mujeres y tres hombres. Los primeros meses estuvimos buscando materiales que pudieran responder a esta conformación grupal, los leímos y analizamos hipótesis de trabajo actoral en cada caso.  Fue una búsqueda compleja.

La primera obra que encontré, que respondía  a todo lo que quería fue Noche de reyes y aunque en un principio me resistí a elegirla porque me parecía un gran desafío para todos, al mismo tiempo me parecía la elección más acertada. Contar con un elenco numeroso y reunirse tres veces por semana  cuatro horas se acerca a la forma de trabajo que tiene un elenco estable. Con estas condiciones, me pareció que había que aprovechar la oportunidad, haciendo una obra que difícilmente se pueda montar  en el circuito alternativo.  Y graduarse con Shakespeare es en sí un regalo de graduación. Para mí, la obra es puro placer para los actores y, siendo una comedia de situaciones, busca el placer entre ellos y el público.

RL: ¿Cuánto tiempo les llevó ensayarla?
AG: Cinco meses.

RL: El vestuario logra, desde la sencillez, darle un toque especial a cada personaje. ¿Cómo lo trabajaron? ¿El IUNA les da un presupuesto o lo financiaron por su cuenta?
AG: Lara Sol Gaudini propuso trabajar en principio con dos paletas de colores para los personajes más ligados a Oliverio y a Julia. Compartimos la necesidad de trabajar en detalle con el vestuario, ya que desde un principio, mi propuesta fue trabajar con un espacio despojado, por lo cual cada detalle se observa más.  Ella trabaja en la cátedra de escenografía y vestuario de Diego Siliano e hizo una investigación sobre el vestuario en la época isabelina, por lo cual buscó trabajar con texturas, encajes y volados que tuvieran relación con el mundote aquella época, pero que no lo remitiera directamente. Asistiendo a los ensayos, Gaudini pudo ir sintetizando lo que cada personaje requería en el vestuario como característica relevante.
 
El IUNA otorga un presupuesto para cada proyecto de graduación, que no es tan elevado para la cantidad de actores que lo conforman. Lo que busqué plantearle al grupo fue que no podíamos quedarnos siempre esperando que desde la institución nos resuelvan todo, también es parte del proceso de un proyecto generar  los recursos necesarios, la autogestión es fundamental en Buenos Aires. En el caso de Noche de reyes,  los mismos estudiantes se organizaron para general los recursos económicos que necesitábamos. Organizaron dos fiestas con las que recaudaron los fondos necesarios para comprar parte del vestuario, el maquillaje y demás elementos.

RL: ¿El escenario –un cuadrilátero de madera similar a un ring de box- ya estaba construido desde antes o lo hicieron especialmente para la obra?
AG: El escenario no estaba construido, lo realizó Emilio Muños especialmente para el proyecto. Por un lado, desde el IUNA querían contar con un escenario para la sala La nave de la sede Venezuela y expresé la necesidad para la puesta en escena. Con Diego Siliano solicitamos que se hiciera el escenario con las medidas que necesitábamos y accedieron. De modo que estrenamos el escenario, es algo que queda para los proyectos que requieran trabajar con un escenario elevado.

RL: La obra tiene mucho trabajo físico y minuciosidad en la entrada y salida de cada personaje. ¿Cómo entrenaron cada movimiento?
AG: Desde un comienzo -y durante todo el año-, los estudiantes entrenaron con Miguel Sorrentino y tuvieron algunos encuentros extras de entrenamiento con Florencia Rapan, que trabaja con una técnica que se llama bioenergética. Al principio me sirvió para empezar a ver los cuerpos en movimiento, qué es lo que cada uno trae, sus potencialidades y sus dificultades.  Luego, cuando elegí la obra de Shakespeare, siguieron entrenando porque se necesitan cuerpos  disponibles, flexibles, precisos, relajados  y presentes  en el espacio. Y siendo una obra extensa  (de cinco actos) los actores tenían que tener cierto entrenamiento para que las subidas, bajadas y corridas, y que esto no fuera un impedimento para la emisión de la voz ni para el juego actoral.

RL: Noche de reyes muestra a un grupo talentoso de actores jóvenes. ¿Qué pasa después en el campo laboral? ¿Les es dificultoso a los egresados poder vivir de la actuación?
AG: La dificultad para poder vivir de la actuación es la misma por la que pasan todos los actores, más allá del talento y el título. Nada asegura nada. Yo veo casos de egresados que se insertan fácilmente, otros que no se dedican a la actuación y se vuelcan a otra cosa o la carrera docente. 

La carrera del actor es  una carrera de muchas incertidumbres, más en este país. 

RL: Vos tenés la experiencia de haber trabajado con actores de trayectoria como los de Greek y con actores jóvenes como los de Noche de reyes, que están dando sus primeros pasos: ¿qué diferencias encontrás en el trabajo con los unos y los otros? 
AG: En algo coinciden ambos elencos: la pasión. Difícilmente pueda trabajar con actores que no toman el proyecto en el que participan o a sí mismos en serio. En ambos casos sé que le ponen todo a la obra en la que están. Este derroche de energía y pasión siempre me conmueve de los actores. En ambos casos trabajaron en pos de la obra y el proyecto conjunto, no hubo cuestiones de ego que enturbiaran el proceso de trabajo. Eso me gratifica profundamente.

Con los actores de Greek, que cuentan con mucha experiencia, la búsqueda fue más específica en relación al lenguaje de actuación, trabajando en la indagación específica de Berkoff. Con los actores de Noche de reyes hubo un primer momento más pedagógico en la búsqueda actoral y tuve que ponerme más creativa a la hora de pedirles cosas, ir viendo qué solicitarles en base a la experiencia que tienen.  

RL: ¿Por qué eligieron terminar la obra con baile y canto?
AG: La comedia de Shakespeare termina con una canción del bufón. Nosotros sumamos al elenco bailando porque es como un final de fiesta, Shakespeare explicita el final de la comedia.

Shakespeare plantea en el primer texto de la obra la relación entre la música y el amor. “If music be the food of love, play on”, y durante la comedia incluye canciones, que son interpretadas en todos los casos por el bufón.  Conservamos los textos de los poemas de Shakespeare y  Gustavo García Mendy compuso música original para los versos. Decidimos que estuvieran en inglés porque la sonoridad de los versos suma a la musicalidad de la letra de las canciones. La primera canción que aparece es llama Carpe Diem, un poema suelto que está en las obras completas de Shakespeare y que Shakespeare incluyó en la comedia,  en una escena en la que algunos personajes -las borrachas de la comedia- están de juerga.
Carpe Diem 
O mistress mine, where are you roaming? O, stay and hear; your true love’s coming, that can sing both high and low: Trip no further, pretty sweeting; Journeys end in lovers meeting, Every wise man’s son doth know. What is love? ’tis not hereafter; Present mirth hath present laughter; What’s to come is still unsure: In delay there lies no plenty; Then come kiss me, sweet and twenty, Youth’s a stuff will not endure.

RL: ¿Cómo conformaste el grupo que te acompaña en la obra?
AG: Siendo un proyecto del IUNA, quise trabajar con docentes y graduados del IUNA, que además de su rol en la docencia tienen una vida profesional artística intensa e interesante. Trabajar con Diego Siliano o con Gustavo García Mendy es un lujo. Me encantó lo que se generó porque trabajaron dando todo para que la obra saliera de la mejor manera. Lo que compartí con cada uno superó mis expectativas.

Dónde: sala La nave del IUNA. Venezuela 2587.
Cuándo: viernes a las 21.30 y sábados a las 19.30.
Cuánto: bono contribución general, 50 pesos; comunidad IUNA (estudiantes, docentes, no docentes y graduados del IUNA), 30 pesos; otros universitarios y jubilados, 40 pesos.
Ficha técnico-artística
Actúan: Paz Irizar, Ileana Peralta, Cecilia González, Estefanía Reali, Christian de Miguel, Diego Baez Toro, Ana
Ceruti, Rosina Karp, Belén Garbi, Yamila Ursino, Vanesa Anderson Fyhn, Elián López y Daniela Rodríguez.
Traducción: Ana Ceruti, Vanesa Anderson Fyhn, Christian de Miguel, Belén Garbi, Rosina Karp.
Versión: Sol Rodríguez Seoane ‐ Analía Fedra García.
Entrenamiento corporal: Miguel Sorrentino ‐ Flor Rapan.
Música original: Gustavo García Mendy.
Escenografía: Diego Siliano.
Realización de escenografía: Emilio Muños.
Iluminación: Nadia Strier.
Vestuario: Lara Sol Gaudini.
Fotos: Miguel Mango.
Diseño gráfico: Enrique González.
Peinados: Julia Gárriz.
Asistencia: Miguel Sorrentino.
Dirección: Analía Fedra García.

Agenda: VIII Festival Beckett Buenos Aires


En el Teatro Beckett, Teatro La Mueca, Espacio Urbano y Teatro Shakespeare, se llevará a cabo la VIII edición del Festival Beckett Buenos Aires, para realzar y seguir mostrando la obra de este gran autor irlandés.

Desde el año 2006, se presentan todos los años, elencos nacionales y extranjeros con excelentes producciones escritas por Beckett o basadas en su trabajo.
 
Este año, además del texto que leerá la actriz Luisina Brando durante la entrega de los premios Godot, cinco obras engalanarán este evento.
 

Programación:

Noviembre

Jueves 28

20hs. Entrega de los Premios Godot.

No se venden tickets. Sólo con invitación.

Teatro Beckett, Guardia Vieja 3556.

 
Viernes 29

20hs. Los días felices

Teatro La Mueca, Cabrera 4255. Tel.: 4867-2155

 
Sábado 30

20hs. Los días felices

TeatroLla Mueca, Cabrera 4255. Tel.: 4867-2155

23hs. Poseído entre lilas

Teatro Shakespeare, Av. Juan B. Justo 8500. Villa Luro. www.teatroshakespeare.com

Diciembre

Viernes 6

21hs. Acto sin palabra I

Teatro La Mueca, Cabrera 4255. Tel.: 4867-2155

 Sábado 7

20hs. Acto sin palabra I

Teatro La Mueca, Cabrera 4255. Tel.: 4867-2155

21hs. Llegó Godot y no había nadie

Espacio Urbano, Acevedo 460. Tel.: 4854 2257

22hs. Atado al cuello

Teatro La Mueca, Cabrera 4255. Tel.: 4867-2155

 

Tickets

El precio de las entradas para cualquiera de los espectáculos programados es de $ 60.-
El único espectáculo con entrada libre y gratuita es Poseído entre las lilas en el Teatro Shakespeare.
Las entradas se pueden comprar y conseguir en las boleterías de cada uno de los teatros involucrados.

Prensa: Walter Duche – Alejandro Zarate – 4857-2806 / 2050-9410

Ms. 45, de Abel Ferrara (Cine)



Por Ignacio Balbuena.

El pasado 20 de noviembre, la distribuidora independiente Drafthouse Films, de Austin, Texas, lanzó un nuevo trailer del film de culto Ms.45, de Abel Ferrara. Remasterizada en prístino HD, la película será reestrenada en circulación limitada en algunos cines de USA en una nueva versión sin cortes que será editada luego en dvd y blu-ray. Algo valioso, sin dudas, ya que el film fue editado sin cortes en VHS en 1983 (el film es de 1981), pero las posteriores ediciones en dvd contenían cortes que censuraban algunos de los aspectos más gráficos del film. Por eso, a propósito de su nueva puesta en circulación, decidimos revisitar este clásico del exploitation de un director que nunca pudo terminar de establecerse en el mainstream, pero que supo crear una prolífica filmografía en sus márgenes.

Vista hoy en día tal vez no sea tan shockeante, pero Ms. 45 es un claro ejemplo del cine grindhouse que circulaba durante los 70s y 80s, pleno de violencia, sexualidad voraz, disparos y una sana cuota de sadismo. En el caso de Ferrara, sin embargo, el exploitation fue el marco para jugar con varios manierismos formales y estéticos que luego se revelarían como marcas autorales a lo largo de sus películas, algo que ya se perfilaba un poco en su ópera prima, Driller Killer.


Philippe Met escribió para la revista Senses of Cinema que el cine de Ferrara es un cine que busca difuminar límites (1), algo que es claramente visible en Ms. 45, también conocida como Angel of Vengeance. El de Ferrara es un cine mutante, que se debate entre el cine de género -exploitation- y el cine arte, entre la ficción y el documental, entre el realismo crudo y la estilización, e la sugestión y lo explícito. 

Es además, un cineasta que trabaja con la ciudad de Nueva York como background específico en varias de sus películas, así como también con el imaginario religioso del catolicismo, algo que lo acerca a cineastas como Scorsese, pero con mayor afección por el espíritu lóbrego del seedy underground neoyorkino.

Ms.45 cuenta la historia de Thana, una chica muda que trabaja para un modista en el Fashion District de Nueva York. Segura en su ámbito de trabajo, cuando sale a caminar junto a sus compañeras finalizado su horario, la ciudad se demuestra enormemente hostil y vulgar, como esbozada por un feminismo de trazo muy grueso, ya que son abundantes los hombres que les gritan vulgaridades y miran con lascivia. 

A los pocos minutos de empezada la película, Thana se convierte en una víctima de una doble violación, primero por parte de un enmascarado que la lleva a un callejón (el propio Ferrara bajo el alias de Jimmy Laine), y luego por un ladrón que había irrumpido en su casa. Thana logra, sin embargo, defenderse del segundo agresor, partiéndole la cabeza con una plancha, para luego cortarlo en trozos en su bañera y dejar bolsas con los restos en distintas partes de la ciudad. Cuando un hombre piensa que ella dejó una de las bolsas por accidente, y la persigue, Thana, todavía alterada por el recuerdo del episodio traumático con el que abre la película, le propina un disparo en medio de la frente. 

Así comienza su transformación de taciturna costurera a una sociópata asesina a sangre fría, dispuesta a matar a quemarropa a cualquier hombre que lo merezca (de acuerdo a su propio juicio, claro.) Thana encarna entonces, desde lo argumental y visual, estas dualidades de bordes difusos que habíamos mencionado antes, en una progresiva transformación, notoria principalmente desde el vestuario. 

Empieza siendo una discreta costurera en una paleta de colores clara, pero luego, se maquilla profusamente, los labios de un intenso rojo, la cara empolvada, y se viste de cuero negro, para terminar, en el clímax de la película, como una sexy monja con portaligas, acaso la imagen más icónica del film. Este cambio en el vestuario es un reflejo del cambio en el registro actoral de Zoe Tamerlis, recatada al principio, exuberante de sexualidad y violencia hacia el final, donde, en el medio de una masacre en una fiesta de halloween musicalizada por un ruidoso punk-funk, muere a manos de una mujer, empuñando un cuchillo a la altura de la pelvis (Ferrara no se maneja con sutilezas a la hora de metáforas), y exhalando las únicas palabras que pronuncia en toda la película ("sister"), en un último aliento étereo y reverberante, con la mirada aún sorprendida por esa suerte de traición a su causa.


Mencionamos a Martin Scorsese como una movie connection posible con Ferrara, pero el entramado visible en Ms. 45 es abundante, hay referencias a Psycho, de Hitchcock (el ojo en el desague de la bañera), y el trabajo sobre el género de rape and revenge (violación y venganza) anticipa películas como Kill Bill, de Tarantino. Asimismo, toda la secuencia del final, con una banda tocando en vivo, y una música claramente fuera de sincro sonando, le da a la escena una resonancia brechtiana, que invita al espectador a observar a la distancia,  a reflexionar por medio del shock. 

A veces plenamente inmerso en el género, con melodías de teclado que parecen escritas por John Carpenter, o la escena en el parque, cuando Thana ultima a cinco padilleros con una puntería digna de Clint Eastwood en un film de Sergio Leone, luego de un plano cenital que muestra como la rodean en círculo, otras veces canalizando sensibilidades propias del cine arte más confrontacional, Abel Ferrara es sin dudas un cineasta que vale la pena investigar. Ms. 45 es un buen lugar para empezar.

TRAILER

http://vimeo.com/79813616

(1) Philippe Met, ‘Abel Ferrara: Filming (on) the Wild Side (of New York)’, http://sensesofcinema.com/2013/feature-articles/abel-ferrara-filming-on-the-wild-side-of-new-york/


El agujero negro de lo dicho, de Valeria Cervero (Poesía)



el mar nos pelea 
esa pregunta
que no podemos guardar
ni en la voz 
más oscura
de nuestra niñez

en mañana de cuentas
la dejamos ir
precisa
en su ronca manera 
de ser otra


*  *  *


alguien puede
en lo oscuro
nombrar
para dejarnos ver 


* * *


su cuerpo baila 
para anunciar el cambio

sol contra sol descubre
el movimiento de una vida

ni el viento 
puede rozar 
el ritmo de su vena
espejo perfecto
de esta travesía 



El agujero negro de lo dicho (plaqueta), Bahía Blanca, Colectivo Semilla, 2013.


Un poco sobre Valeria Cervero: 
Nació en Buenos Aires en 1972. Cursó la licenciatura en Letras en la Universidad de Buenos Aires. Integró el grupo de poesía "Abriendo la boca" y participó de la primera época de la revista sobre cultura y literatura Boca de sapo. Ha coordinado talleres de escritura para chicos en centros culturales y escuelas de la ciudad de Buenos Aires. Actualmente integra el proyecto poesiaargentina.com, plataforma dedicada exclusivamente a la poesía argentina. 

Ha publicado el libro de poemas Cadencias (2011), la plaqueta El agujero negro de lo dicho (Colectivo Semilla, 2013) y el libro-álbum para chicos Escondidas (Ediciones del Eclipse, 2013), en coautoría con la ilustradora Vivi Chaves. Como compiladora, fue responsable del ebook Poeplas. Antología de poesía argentina para chicos (poesiaargentina.com, 2013).

Administra el blog mordiscos: www.vc-mordiscos.blogspot.com, en el que difunde a poetas argentinos contemporáneos.

Carpa quemada, de Adhemar Bianchi, Eduardo Martiné, Ricardo Talento (Teatro)


Por Elina Villibar.

Bajo un  sol esperanzado


Carpa quemada es la última puesta del grupo de teatro comunitario Catalina Sur, que este año festeja treinta de trayectoria en el Barrio de la Boca. Esta obra cierra una trilogía de carácter histórico que comprende otras dos obras: Venimos de muy lejos y Fulgor argentino. El humor, la crítica social y un teatro de la vida sellan el estilo de esta agrupación de vecinos-actores, que construye desde la memoria y la identidad barrial.

En las puestas que anteceden a Carpa quemada los personajes protagónicos fueron los inmigrantes asentados en la Boca y las figuras e hitos claves del controvertido siglo XX. En esta oportunidad el discurso teatral viaja más atrás en el tiempo y comprende pasajes de distintos periodos históricos de la Argentina, entre estos: Periodo revolucionario, Periodo de organización nacional, Periodo de presidencias históricas, hasta el Periodo de la generación del 80. No obstante el presente de la dramaturgia se instala en los festejos del Centenario de 1910. 


La revisión  histórica se  enmarca e inspira en un hecho real como es la quema de la carpa de Frank Brown (1858-1953) actor y empresario circense, conocido en el ambiente artístico de aquel entonces como “el payaso inglés”. De ahí que el título completo de la obra sea: Carpa quemada, 1910 "El circo del centenario"esta carpa alzada para celebrar el centenario de la independencia Argentina fue intencionalmente quemada por conservadores que veían en el despliegue de los artistas un atentado a las buenas costumbres y una forma de incitación popular que no era bien acogida por a la oligarquía gobernante. 

Rosita, la mujer de Brown, y los artistas del circo deciden contar la historia Argentina tal como ellos la vienen padeciendo, el espectáculo se transforma en un acto de resistencia frente a la injusticia y la violencia de la cual son objeto los artistas y el pueblo. Pese a los constantes intentos de Brown de aplacar a su mujer y a sus subordinados, éstos llevarán adelante su labor releyendo múltiples pasajes de la historia Argentina. La comicidad y la irreverencia del payaso permiten construir un relato delirante que sostiene discursos exiliados de la historia oficial.


El código  clownesco le otorga gran vitalidad a la escena, que se inunda de las más desopilantes caricaturas históricas: Mitre, Moreno, Rocca, Sarmiento, entre otros muchos. Convengamos que enfrentar temáticas históricas en el teatro presenta una serie de riesgos como qué incluir y qué no; cuánto tiempo asignar a cada momento; y cómo no hacer excesivamente solemne el tratamiento de los hechos y personajes. Escoyos difíciles de afrontar. No obstante, tal como nos tiene acostumbrado el comunitario de la Boca, el despliegue escénico es contundente y ágil, la mayor parte del  tiempo, aunque algunas transiciones no están del todo afinadas. El imaginario circense se refuerza con los componentes distintivos del teatro de Catalina Sur como lo es el canto comunitario, el personaje coral, los títeres, la danza y la acrobacia. 

Pero no  todo es risa en la pista, estos payasos a medio chamuscar se adentran en los túneles más oscuros de la crónica argentina, pasajes como La Guerra de la Triple Alianza, la Campaña de conquista del desierto, el asesinato de Mariano Moreno y la explotación del criollo son momentos retratados con una profundidad que emociona y que nos sitúa en un contexto de conformación social muy duro, especialmente para aquellos que no detentan el poder.
  


En  esta oportunidad el artista de circo se mimetiza con el pueblo, lo que es una  consigna esencial del Teatro Comunitario, ya que el artista es pueblo. La tradición artística popular genera incomodidad y desazón en las estructuras oligárquicas. La figura del artista se considera amenazante porque no dirige sus recursos creativos sólo a aquellos que hacen del  arte un bien de las élites o un producto de intercambio comercial; además actúa de manera  irreverente frente a la autoridad, convirtiendo en objeto de burla y risa a las figuras más solemnes. En esta puesta la desacralización de los mitos históricos amplía las posibilidades de imaginar e imaginarse históricamente. Salir de la  convención de que la historia la ha forjado un distinguido grupo de varones. Eso es lo que devela Carpa quemada y así el coro canta  “no  esperaban  que naciera un pueblo, no  esperaban” el conjunto supera a las individualidades no para restarles valor o mérito, sino para visualizar y garantizar  la participación de todos en el entramado social.

Memoria e  identidad cultural siguen  recorriendo  las  puestas de Catalinas  Sur, que en esta ocasión, nos propone no sólo  una  revisión  histórica  muy poco complaciente, donde se cuestiona el lugar que el artista ha ocupado y ocupa en la conformación de la cultura social argentina; sino que, además,  establece una trayectoria teatral de carácter popular que tiene como principal  referente al Circo Criollo que actuaría como un  antecedente directo del Teatro Comunitario. Es decir, estamos frente a una dramaturgia compleja que se mueve en distintos niveles históricos y estéticos, sin transformarse en un pesado bloque para los espectadores. 


Admiración y asombro produce este espectáculo que no solo despliega múltiples dispositivos escénicos, sino que construye con un elenco de cerca de ochenta personas entre músicos y actores de distintas edades, recordemos que el teatro comunitario tiene una composición intergeneracional y ver niños en escena no nos deja indiferentes, menos aun por las dinámicas desarrolladas en la puesta. El cierre de Carpa quemada es fuertemente ovacionado, este  deja retumbando en nuestros oídos el anhelo de hacer de la Argentina un espacio de vida que se proyecta consciente de su pasado; pero tal como dice la canción final “bajo un  sol esperanzado”.



Funciones: viernes y sábados, 22 hs.
Galpón de Catalinas - Benito Pérez Galdós 93, La Boca
Entradas: $60
En venta en Alternativa Teatral
Reservas: 4300-5707


Ficha Artístico-Técnica:

Vestuario: Florencia Feijó y Elena Dressler

Diseño de escenografía y utilería: Ana Serralta y Omar Gasparini

Realización: Grupo de Teatro Catalinas Sur

Producción: Cecilia Ortelli

Autoría: Adhemar Bianchi, Ricardo Talento, Eduardo Martiné

Música Original: Gonzalo Domínguez y Gilda Arteta

Dirección Musical y Coral: Gilda Arteta y Gonzalo Domínguez

Asistentes de Dirección: Nora Mouriño y Verónica Sabán

Dirección General: Adhemar Bianchi y Ximena Bianchi



Crónicas del 28° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (Cine)

Cine, playa y fideos


Por Soledad Castro.

1. Lobby


Y sí. A los festivales también se viene a hacer lobby. La gente se encuentra, se conoce, arma negocios, consigue contactos. La genial productora de nuestra película, por ejemplo, se subió a un escenario esquivando a los de seguridad para entregar un dvd. En los pasillos del hotel NH y en la cola de los cines la gente se mira, se para, se tienta y se seduce; productores, directores, periodistas, estudiantes. Vení que te voy a presentar a tal. Mirá, allá está fulanito, ese compite con nosotros en la misma sección. Me encontré con tal, que era mi profesor, ¡capaz viene a ver nuestra presentación! Qué bueno que está ese tipo, por dios... ah, ¿es el de la banda de aquella película?

Yo podría hacerme la canchera y hablar en contra de este tipo de cosas, pero la verdad es que las encuentro bastante lógicas y necesarias en un ambiente donde se mueve muchísimo dinero y paradójicamente no resulta nada sencillo conseguir plata para hacer una película. Seguro que hay mucha bobada (y que es interesante pensar hasta qué punto es cierta la existencia de un cine “hecho para el circuito de festivales”, y si eso tiene algún sentido) pero la verdad es que el evento termina siendo fundamentalmente una movida preciosa y un espacio popular: las salas siempre están llenas y eso es lo que más importa. En las colas para las boleterías se ven caras muy diversas: muchos jubilados, adolescentes y familias locales que están acostumbrados y van como si nada a ver películas de orígenes extrañísimos que en general es la única vez que se proyectan en la Argentina. Además, desde la organización y programación del festival hay una variedad enorme de estilos, métodos de producción y productos artísticos. La sensación, más que de elite o de exclusión, es de que hay espacio para todos.

Uno también puede preguntarse cuáles son las connotaciones políticas de este tipo de eventos, ¿no? Y las implicancias con respecto a la visibilidad de las autoridades culturales y sus cargos. Que se cuecen habas, es indudable, pero a la vez hay una potencia muy pesada de crítica e ironía en las manifestaciones artísticas que el festival propone. Hay en cartel un montón de películas de denuncia, argentinas y latinoamericanas; directores pesadísimos de todas partes del mundo; ciclos enteros de humor e ironía y los intelectuales más independientes del cine argentino todos contentísimos por ahí caminando por la playa y escribiendo en sus blogs. O sea, tres conclusiones: producir cine es un ejercicio político y caro,  entonces no tiene nada de impoluto; habría que repreguntarse qué quiere decir “cine independiente” y ver qué connotaciones reales tiene esa característica; el festival tiene muchísimos más pros que contras y se consolida como un ejercicio democrático. La entrada general a las películas vale 15 pesos argentinos y 10 para jubilados y estudiantes. 

2- Cortos en Súper 8 de Horacio Vallereggio


La primera proyección del día fue una rareza, una oportunidad de esas que uno agradece mucho. Marcos insistió para que fuéramos a ver cortos experimentales en Súper 8 filmados por Horacio Vallereggio, uno de los protagonistas junto a Claudio Cladini y Narcisa Hirsch de la movida del cine experimental argentino en la década de los 70. Los cortos, proyectados en Súper 8 con las copias originales, ocupaban con su pequeño formato 4:3 apenas un tercio de la enorme pantalla del Ambassador. Había algo de insólito en el enorme marco de la imagen, que nos recordaba que no necesariamente lo más grande, nuevo y tecnológico es lo más efectivo para emocionar. Como siempre, mi corazón quedó prendido enseguida por la extraña belleza del grano, por la evidencia de lo artesanal tanto en la filmación como en la proyección de esa misma cinta reversible sucediendo cuarenta años después. Como declara el galán a la chica en el final de Jerry Maguire: Súper 8, you had me at hello.  

Pero además los cortos eran de una libertad y una belleza abrumadoras. Horacio Vallereggio viene del arte plástico y hace foco en el uso del color, de la composición de las formas en el espacio, de la idea de laboratorio visual en torno a las deformaciones, las velocidades y las posiciones de cámara. El tipo está filmando con sus amigos, jugando seriamente: la frescura, la complicidad y el compromiso de los actores con lo que están haciendo permiten al humor, la sátira y la ironía desplegarse en una emocionalidad profunda y festiva. Eran los 70, y la búsqueda de resistencia a partir de la revolución en las formas estéticas mezclada con los hermosísimos rasgos psicodélicos de época ofrecen a las imágenes una fuerza envidiable, aún para nosotros que tenemos tantos supuestos beneficios en lo relacionado con la tecnología.


No puedo terminar este comentario sin hablar del erotismo de esas películas. En todas hay una celebración concreta de la sensualidad y las formas del cuerpo: cientos de planos de desnudos compuestos, fragmentados, de a un cuerpo, de a dos, con luces tenues o fuertes, de cerca, de lejos, fijos, con movimiento, bellos, monstruosos, en éxtasis y en calma. Hay un corto en particular que se llama “La sonrisa de más acá” que parece componer el acto sexual como si fuera una sinfonía: en cuatro movimientos visuales con diferentes tempos y estructuras. Porque la música es también aquí una protagonista en libertad. 

No puedo opinar mucho sobre el futuro de lo analógico y lo digital, o cuáles son hoy las posibilidades de seguir filmando y proyectando en 8mm. Lo que sé es que ver estas cosas es importante, porque le brinda al cine su verdadera dimensión de disciplina espacio-temporal que cuenta con una historicidad y una materia concreta, de manos haciendo en una moviola, de artesanos pintando durante horas con tinta china la banda blanca de un pedacito de película.

3- La jalouise – Philippe Garrel


La segunda proyección del día fue esta película francesa en blanco y negro, donde Philip Garrel filma a su hijo Louis como protagonista de una clásica historia familiar llena de penas desgarradoras de amor. Qué película más francesa. Una mujer rubia, redondita y preciosa llora porque ama a un hombre que la deja por otra mujer flaca, atormentada y seductora que luego lo abandona causándole un incurable dolor. Voilá. Además, él tiene una hija hermosa, que actúa con la más encantadora naturalidad y le quita la banalidad a todos los momentos. Plazas, calles, interiores bohemios; cómo los pobres actores y actrices sufren por el amor y el arte. En uno de los diálogos, un actor le dice tomándole el pelo al personaje de Louis Garrel: “Nuestro pequeño Werther”. Y es un poco extraño, porque el romanticismo de la película no parece una sátira autoconsciente. Queda a medio camino y lo tiñe todo con un sabor anacrónico un poco pesado. Es una historia clara, con actores cautivantes y bellamente fotografiada, pero que uno disfruta con la sensación de haberla visto antes otras mil veces. 

4- Mother – Bong Joon-ho


La imagen está en blanco y negro. Una mujer de unos sesenta años camina por un prado, mira la cámara, baila. Tiene la mirada perdida. Es ella: la madre absoluta, protagonista, mágica.

El tema central es la maternidad y hasta dónde es capaz de llegar la desesperación de una madre por salvar a su hijo de sí mismo y de sus propias dificultades. Sucede un asesinato; el hijo, que tiene un marcado retraso mental, está en la escena del crimen y se transforma en el chivo expiatorio. La policía lo encierra; la madre pobre y solitaria sale a buscar la manera de ayudarlo y probar su inocencia.

Puesta así, la historia parece un simple drama, pero lo demencial es cómo se sucede en el contexto de una sociedad terrible, donde la crueldad es tan absoluta e inevitable que no hay ni buenos ni malos, no hay voluntad: todos buscan el beneficio propio con una especie de absurda conciencia de que no hay más sentido que la supervivencia.  Básicamente, a nadie le importa nada. Los móviles son conseguir dinero, trabajar lo menos posible, coger, reírse, agredirse, zafar de la lluvia. No mucho más.

Para retratar en cada escena esa especie de animalización miserable y monstruosamente cotidiana, los movimientos de cámara, los cortes y la banda de sonido llegan a un nivel de técnica rítmica que no se parece a nada más. Las transiciones de montaje tienen una fuerza y una sutileza especiales, flotan hacia las diversas etapas del énfasis dramático con un nivel de manipulación de la adrenalina digna del mejor suspense de Hitchcock. Pero sin su fineza: no hay nobleza en la manera en que los hombres planifican la vida y la muerte. Es un suspenso construido sobre la idea de azar, de la acción concreta como consecuencia de la sordidez más básica y caótica. 

La fotografía de esta película ameritaría un texto de páginas y páginas. Es difícil explicar cómo la particular combinación entre actuación, guión y lenguaje visual dejó a la sala entera en un estado completo de incomodidad y conmoción. Un cine que golpea, letal y poderoso, sobre todo porque está lleno de un amor enorme pero que no tiene fuerza para funcionar como escudo. Un amor que aunque sea de madre, está tan agotado que no puede con las situaciones límites ni con la hambrienta necesidad humana. 

Malditos coreanos. Diseñan las mejores pesadillas.

Crónicas del 28° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (Cine)

Cine, playa y fideos

Foto: Marcos Banina
Por Soledad Castro.

1-Afectarse


Una cosa que tiene el cine es que no es inofensivo. Nunca es un mero entretenimiento ni una experiencia banal, aunque lo parezca. Y más cuando se vive así, en abundancia y con tanta intensidad.

Las imágenes y los sonidos se cuelan en los sueños, en los pensamientos, en los estados de ánimo. Los personajes se nos quedan prendidos: los amamos y extrañamos; los odiamos largo rato. Recuerdo haber leído – o me lo inventé, pero igual viene al caso – que Godard y Truffaut medían la calidad de una película por cómo se sentían entre ellos al salir: si querían pelearse o discutir, si sentían cariño o ternura; se daban la chance de reconocer qué les había producido la experiencia en la emoción efímera del momento.

Foto: Marcos Banina

Del mismo modo, en una máster class de Alex de la Iglesia a la que asistí hace poco, el tipo hablaba de lo importante que es reconocer que desde los inicios del cine no hay película sin público: la imagen en movimiento es una ilusión que solo existe en la mente del espectador. Nosotros también construimos la película; nosotros los que miramos y creemos la fantasía. 

Es que el cine se te mete por todos lados, es por eso que sustituye al mundo. Y en este día de festival nos pasó eso: estuvimos toda la jornada afectados por esa especie de ansiedad festivalera que da cuenta de un vacío inevitable. Una película tras otra, y en cada una la búsqueda para llenar la angustia de soñar más, de mirar mejor, de experimentar más hondo con uno mismo.

2-La herida, de Fernando Franco


La primera película del día fue una española llamada La herida. La tradujeron al inglés como Wounded y me llamó la atención, porque quiere decir “herido”, “lastimado”, ¿no? Es un adjetivo, cuando "la herida" es un sustantivo. No es menor que la película se llame en sustantivo. No es una condición momentánea que esa muchacha protagonista esté herida. Es un hecho absoluto, imposible de ser transformado. Estamos frente a una película sin esperanza.

Ana tiene un trastorno de personalidad. El personaje está contado con un trabajo de puesta en escena impresionante de tan planificado y consciente, con una clara influencia del cine oriental, de tipos como Hou Hsiao Hsien o Kim Ki Duk. Los planos cerrados, que no la abandonan nunca y solo nos dan un poco de aire cuando ella se aleja de cámara, dan cuenta de una narración absolutamente subjetiva y muy jugada. Vivenciamos a pleno el estado del personaje, y la película logra una verosimiltud tan concreta que los momentos más angustiantes no son solamente cuando se corta o se lastima, sino cuando cuida a los pacientes de la ambulancia donde trabaja, o cuando ríe con su amigo, o cuando canta y se relaja. La queremos porque es buena mina, divertida, comprometida, inteligente y bella. Pero no puede consigo misma.

La relación de Ana con su madre tiene un contenido melodramático muy clásico, con escenas de un nivel de puesta de cámara y de actuación muy pero muy conmovedoras. E inesperadas, y genuinas: hay un cineasta hablando de lo que sabe ahí. La película trabaja muy bien la neurosis femenina: todas quienes hemos sabido experimentarla, a mayor o menor nivel, podemos sentirnos identificadas con esa imposibilidad que parece eterna, destinada. Y como espectadores, entramos en esa desesperación de ver cómo el otro no puede levantar la cabeza y mirar alrededor: la película nos obliga a contemplar el peligro y la fragilidad que supone estar enfrascado de ese modo en uno mismo.

Foto: Marcos Banina

Qué sé yo. Tal vez un psicólogo se sienta tentado a describir de otro modo los síntomas del personaje, y cuán enfermo está (de hecho, hablando en el baño con una señora al salir del cine, la escuché aventurar un psicodiagnóstico como quien no quiere la cosa: “no tiene neurosis, es una bipolaridad con rasgos psicóticos”. Tomá para vos y tu tía Gregoria). Yo simplemente me emocioné mucho, sobre todo con la escena final, cuando Ana quiere reconquistar a su novio ausente. Esa escena, en términos de actuación, es una verdadera barbaridad y te rompe el corazón. La película está recontra bien hecha, pero no ofrece salida, ni luz, ni atisbo de futuro. Como el cine es afección, al salir me encontré lidiando con una tristeza infinita... creo que no está muy bueno eso.

3- E agora lembra-me, de Joaquim Pinto



Después de una tarde llena de tareas prácticas, cambiar pasajes, comprar las entradas y todas las tranzas con el mundo real que no se hace cargo de que estamos en un festival de cine, fuimos a ver una película portuguesa llamada E agora lembra-me de la cual yo tenía la siguiente información: un tipo con sida documenta su enfermedad durante años y hace una película con eso. 

Fue muy fuerte verla después de la otra, porque como dijo Aldana al salir, realiza exactamente el recorrido opuesto. Si hay algo que sobra en esta película es belleza, esperanza y complejo amor a la vida. El primer plano nos muestra un pequeño molusco deslizándose por un palito de madera; haciendo el esfuerzo de pasar su baboso cuerpo por encima de la hoja. El motivo visual del insecto se repite incansablemente, haciéndonos saber cómo la vida está ahí, sucediéndose, siendo: abejas, mariposas, mosquitos. Recuerdo cuando era niña, un día mi papá me sentó frente a la rama de un árbol y me dijo que si me quedaba mirando el tiempo suficiente, iba a ver un milagro. Esta película se hace cargo de eso: de cómo la felicidad es una elección, y de cómo el amor es lo único capaz de darle sentido a un mundo donde, entre otras cosas, para lidiar con ciertas enfermedades se realizan tratamientos químicos experimentales con seres humanos. 

Joaquim Pinto y su compañero Nuno realizan esta película y comparten con nosotros su más extrema intimidad. Son muchos los temas, es difícil pensar en agotarlos con un texto. Desde la luz, la valentía, el deseo de cada plano, se cuentan muchísimas cosas. Uno de ellos está enfermo, escuchamos su voz narrando, lo vemos grabarse, desesperar; lo notamos desbarrancar y también pelear, dar una batalla enorme contra su propio cuerpo. La sensación es que la película es un acto de supervivencia, como llevar al extremo aquella frase del Kossakovski que decía que no filmes si puedes vivir sin filmar. Esta película es como un antídoto a la muerte. Un cine de resistencia literal, responsable, atado a la vida, a la estética, a la filosofía y a la trascendencia como única salida posible para la absurda lógica industrial que impera en el mundo.

Foto: Marcos Banina.
La película es un viaje, un recorrido casi sin lineamientos de lectura: presencie e interprete, espectador. Lo que sí creo que no puede dejarse de lado en cualquier comentario es la manera en la que está filmado Rufus, el perro de Joaquim y Nuno. Nunca vi un perro filmado con ese amor, esa ternura tan honda. Ha sido un privilegio ver esta película. Salimos queriendo querernos, abrazarnos: la compasión también se transmite, se enseña y se aprende. 

Agenda: Wir/nosotros/vi, de Hermann Heisig, Marina Quesada y Anne Zacho Sogaard (Teatro)


Esta pieza es producto del trabajo en colaboración entre Hermann Heisig, Marina Quesada y Anne Zacho Sogaard. En ella se investigan los bordes, pliegues y diferencias de la representación social, personal y política en Alemania, Argentina y Dinamarca tomando como material de base la biografía de los artistas.

En wir/nosotros/vi las biografías se vuelven un filtro a través del cual se hacen visibles los distintos géneros teatrales, identidades culturales nacionalidades, costumbres de consumo que influyen en el transcurso de la vida, en las elecciones, en la mirada artística ¿Cuál es el potencial representativo de nuestros cuerpos?, ¿Qué es lo que verdaderamente queremos o podemos representar?, ¿De qué modo es nuestra vida personal representativa del contexto cultural, social, político en el que nos hemos movido hasta ahora?

wir/nosotros/vi es un trabajo que nace de un reencuentro: Hermann Heisig, Marina Quesada y Anne Zacho Søgaard se conocieron hace 12 años, cuando tenían veinte y se mudaron los tres a Berlín para estudiar danza y teatro. Entre 2001 y 2006 desarrollaron numerosos proyectos performativos para festivales de Alemania y en espacios no convencionales, que a través del carácter  experimental e interdisciplinar influyeron fuertemente en el camino que posteriormente tomaron cada uno de ellos. Luego, cada uno se especializó en una dirección diferente y al separarse volvieron a trabajar mayormente en su país de origen, en diferentes realidades y contextos de producción teatral - como lo que puede significar trabajar en la escena alternativa de Buenos Aires de o en la escena institucional de Copenhague.

Esta obra teatral, es un híbrido entre un diálogo y una performance, en donde a partir de las diversas perspectivas personales compone un entretejido multifacético de comentarios, opiniones, enunciados que se contrastan unos a otros, y trasciende la experiencia personal ofreciendo por una mirada sobre una generación.

4 únicas funciones en Buenos Aires:
Sábado 23 de noviembre 23hs
Viernes 29 y sábado 30 de noviembre 21hs
Domingo 1 de diciembre 19hs

Teatro el Extranjero
Valentín Gómez 3378
Reservas: 4862-7400 ó
www.elextranjeroteatro.com

Ficha Técnico-artística:

Dirección, autoría y perfomance: Hermann Heisig, Marina Quesada, Anne Zacho Søgaard 
Dramaturgista: Anna K. Becker 
Asistencia en Buenos Aires: Alejandro Karasik  
Colaboración Artísitica: Alicia Rosendorn
Diseño de iluminación: Sandra Blatterer 
Iluminación en Buenos Aires: Adrian Grimozzi 
Producción: Susanne Ogan, Irupé Tentorio
Asistencia de Producción: Mónica Grasselli
Fotos: Laura Deschner 
Diseño Gráfico: Isa Crosta 

Cónicas del 28° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (Cine)

Cine, playa y fideos

Foto: Marcos Banina

Por Soledad Castro

1.Desbarrancar


Después de las excelentes películas de la primera noche, era difícil seguir el tren. Ya somos más (a las seis de la mañana bajé a abrirle la puerta a la linda Aldana, productora de nuestro proyecto), tuvimos que conseguir más acreditaciones, hubo problemas con los mails y las reservas, nos dormimos en los laureles y terminamos quedándonos sin entradas para las películas que queríamos ver. Todo un clásico. Así que entramos en el plan “a la bartola”, donde uno cae en el cine a ver medio que cualquier cosa. Hay que dejarse llevar con alegría.

2.La cárcel del fin del mundo – Lucía Vasallo

La primera película del día fue La cárcel del fin del mundo, de Lucía Vassallo, un documental sobre la cárcel de Ushuaia. El tema es bien difícil, había que contar sobre una cárcel de hace casi cien años que dejó de serlo en el cincuenta y pico. En este tipo de apuestas un cineasta debería ser consciente de que dialoga con la tradición: el cine documental tiene una larga y hermosísima historia en reconstruir la memoria partiendo de espacios presentes transformados por el tiempo.  

La película se apoya en una casi continua voz en off. Su investigación toca demasiados frentes y termina perdiéndose en un discurso expositivo un poco vacío, que ensaya un montón de estrategias de acercamiento pero no se decide por ninguna para ir a fondo. Hay testimonios de familiares de reclusos y carceleros, reconstrucción de la historia de algunos prisioneros de alta seguridad que se erigen como personajes, filmaciones del lugar en el presente, sus ruinas y objetos, y valioso material de archivo donde la intervención del montaje resulta un poco exagerada, con la elección del grano falso sobre las fotos antiguas y transiciones televisivas realzadas por una banda sonora llena de efectos.

De todos modos, es muy lindo ver la nieve y los paisajes de Ushuaia, ese confín del planeta. La cárcel en el presente está filmada de forma bastante exhaustiva y hay planos que cuentan muy bien el espacio. Unas bellísimas tomas aéreas nos permiten ver el lugar en perspectiva, situarlo y comprenderlo, e insistentes planos detalle nos muestran celdas, pasillos, rejas y ventanas. El tema de la película es recontra atractivo y hay algunos momentos logrados, sobre todo en esos testimonios de viejos lugareños que relacionan a la cárcel con su memoria familiar.

Foto: Marcos Banina
Ushuaia se transformó en ciudad a partir de la institución carcelaria. La película tiene un evidente rigor histórico e intenta construir de forma comprometida la evidencia de que al pasar a manos de la Marina Naval, el edificio no dejó de ser una cárcel y siguió sirviendo para aislar y torturar gente. Pero el montaje no es lo suficientemente valiente como para establecer más que una tenue sugerencia y pasar a otra cosa. Tal vez un trabajo de construcción visual menos estandarizado y más personal hubiera ayudado a armar, con el mismo material rodado, una película un poco más intensa.

3. Los olvidados – Buñuel

Nunca hay que desmerecer la potencia de un clásico en un festival. Resulta mágico tener la oportunidad de ver ciertas películas en el cine con copias nuevas, con buena imagen y sonido. Era emocionante ver cómo se iba llenando y llenando la sala para ver a Buñuel, ¡se agotaron las entradas! Y qué película, eh. Fuah. 

Hace poco pensaba que cuando uno asiste a un discurso artístico tan contundente e intemporal, todas las cosas se ponen en su lugar. Tal vez el arte finalmente sea eso: la posibilidad de establecer un orden en el caos del mundo. Buñuel bien que lo sabía, y organiza una puesta en escena perfecta para transportarnos al sentimiento trágico en el enfrentamiento de cada personaje con su destino. Uno disfruta de cada plano con una intensidad alucinada: los paisajes, los decorados, los animales... la belleza de los rostros, los claroscuros en contraste, los diálogos de las voces y los cuerpos, la luz de las miradas.

Además de las actuaciones y la puesta de cámara, hay algo perturbador en el guión de estas películas clásicas: la solidez de los diversos nudos del relato, cómo se suceden y se resuelven con extrema naturalidad, sin ninguna fisura en el in crescendo de la tensión dramática. Pero a la vez hay una inocencia en esa manera de contar, cierta ingenuidad que confía en lo trascendente, en los motivos melodramáticos por ejemplo: los personajes son imprevisibles porque son emocionales, apasionados, marcados por lo sentimental. A veces parece que el cine de hoy huyera de la emoción y solo buscara construir la ambigüedad desde lo racional de los personajes. Es cuando se vuelve frío, helado como los ojos de un gringo. Si hay algo latino, atravesado hasta la médula por el sentido español del destino, el amor y la muerte, es esta película. Y así dialoga con los recuerdos más íntimos de uno: los propios fantasmas, los relatos de la abuela, la fantasía cultural que se guarda en una tradición cada vez más escondida pero que por suerte nos habita todavía. 
Foto: Marcos Banina

4. Sacrificial Youth – Joe Losurdo

Cambio radical en el swing: unos sanguchitos y a la próxima sala de los Cines del Paseo, una especie de pequeño mall comercial bastante más feo que el hermoso Ambassador. No hay caso: no se puede zafar durante mucho tiempo de los posabrazos incómodos con agujeros para el vaso y las alfombras coloridas, pegoteadas por el pop. 

Sacrificial Youth es una ópera punk-rock. Joe Losurdo es un músico adulto que filma la historia de un héroe adolescente del punk, que anda en skate y está en contra del sistema de consumo y de la industria musical que quiere chupar su sangre y la de sus congéneres. La película está filmada en la casa del director o de sus amigos con actores desconocidos; el mismo director actúa como padre del líder de la banda. El resultado es una cosa bien vital, hecha con dos mangos pero con mucha sangre, una mirada adolescentísima y bastante tierna del mundo: buenos, malos y el ojo de Sauron que lo domina todo en forma de corporación. 

Uno tiende a pensar que estos yankis punk-rock pecan un poco de simplistas y el director, que habló después de la película, parecía confirmar el prejuicio. Pero había un delirio lindo en toda la historia, con ese héroe adolescente que experimenta los estigmas de Cristo, animación guarra, managers gordos y malignos y un montón de punk y hardcore con buenas letras y espíritu contagioso. Fuck the system, man. 


5. No More Tour – Daniel Gómez, Fermín Muguruza.

La última de la noche nos agarró cansados. Era una documental sobre el músico Fermín Muguruza, que supuestamente es un tipo importante. Pero nosotros no lo conocíamos, y la película asume su tema como interesante sin siquiera presentar a su personaje. No vemos al tipo cantar, ni conocemos su encanto: un montón de cabezas parlantes y de imágenes súper cool del mundo de la música catalana y europea nos hablaban de algo completamente ajeno. Duramos poco, ya era muy tarde. Así que pare de sufrir: nos levantamos del cine y nos fuimos a buscar un trago. 

Fue un día agotador y sin ningún descubrimiento maravilloso, pero ese preciso matiz loser tiene lo suyo. Nada que un rico vodka con jugo de naranja no logre transformar en oro.