Electric Mamma, de Mónica Cabrera (Teatro)



La singular obra arranca con un enorme ojo con patas que dispara, de forma efectiva y veloz, muchas preguntas a la vez: ¿estamos en presencia de la madre que todo lo ve? ¿Se trata del punto de vista desde donde percibimos lo que nos pasa? ¿Es la toma de consciencia del espectador como observador, materializada y con pestañas? Puede que todas estas posibilidades sean acertadas, o ninguna. O que haya otras mejores. El punto es que este órgano de algún material similar al papel maché da la pauta, desde un inicio, de la impronta surrealista –y un tanto psicoanalítica- que Mónica Cabrera decidió darle a su divertida y conmovedora Electric Mamma.   

"Mamá entró en coma el 23 de diciembre. Nunca más salió. Cuando murió, resolvimos no decir nada. Fingir ante el mundo que continuaba viva, y que había viajado a Grecia para recuperarse de su larga enfermedad. Tanto lo repetimos y mostramos fotos que ella tomaba en Grecia, que acabamos creyéndolo".
La pieza reúne a tres personajes igual de patéticos, de abandonados y confusos: una madre –genial poeta censurada- y sus dos hijos –una abogada recta y un tarambana que no se sabe bien qué hace, ni quién, en el fondo, es, más que un hijo y hermano de sexualidad cuestionada-.
Con pinceladas del cine argentino de los años 40s y de las películas mexicanas en sus versiones más lastimeras y recalcitrantes, la pieza va y viene entre la realidad de sus seres y sus planos imaginarios; entre la madre interna y el espectro de lo que fue esa mujer en vida, planteando en el vaivén las más disparatadas situaciones que, detrás de lo cómico, esconden lo trágico, o al menos lo triste de sus enmarañadas historias.

La obra reúne un combo difícil de rechazar: excelentes actuaciones, agilidad escénica y un texto que sumerge al espectador en ciertas profundidades incómodas que sólo se perciben una vez fuera, cuando se sale a flote con el aire dispuesto para la risa.

La propuesta de Cabrera sumó, además, un elemento poco frecuente en la cartelera porteña: la posibilidad de ver la pieza no sólo los sábados a la noche, cita habitual de teatreros, sino también los miércoles por la tarde. Esta variante fue por la que optó Lucarna para visitar el cálido Teatro estudio la mamma, donde la autora y directora del espectáculo recibe a su público en persona, prometiéndole no hablarle si éste así lo prefiere.

Dónde: Teatro estudio la mamma, Yatay 890 - (Entre Av. Corrientes y Humahuaca) -C.A.B.A
Cuándo: Miércoles 17:00 y sábados 20.30.
Cuánto: Sábados 100 pesos. Miércoles 100 y 70 pesos con descuento para jubilados y estudiantes.



Ficha técnico artística
Elenco: Marialba Sosa (hija), Gloria Cingolani (madre) y Hernán Darío Statuto (hijo).
Objetos: Laura Sánchez.
Diseño gráfico: Alfredo Gallenti.
Gestión de subsidios: Zoilo Garcés.
Fotografía: Patricia Ackerman.
Diseño de vestuario, escenografía e iluminación: Mónica Cabrera.
Asistente de dirección: Sofia Herrera.
Libro, dirección y arte: Mónica Cabrera.
Prensa: Carolina Alfonso.