Limonero: un sello editorial independiente (Literatura)


Por Jimena Repetto.

Saquen jarras, vasos, jengibre y menta, que se viene Limonero, un nuevo sello editorial independiente dirigido a pequeños lectores y padres interesados en compartir con sus hijos un espacio de encuentro a través de libros ilustrados.

Quizás la mayor apuesta del sello sea el maravilloso Eso no se hace, de la poeta y traductora Laura Wittner y Carlos Junowicz. Sobre este título, Manuel Rud, director de Limonero, cuenta que “se trata de un libro álbum –un poema ilustrado–  acerca de la potencia creadora de las palabras, o de cómo la palabra escrita y leída puede ´despertar´ una realidad imposible o negada. Las ilustraciones, que son en cada caso una obra de arte, complementan el poema a la vez que cuentan su propia historia.”

La aparición de una nueva editorial es siempre un riesgo, un juego, una aventura donde los nuevos libros salen a buscar a sus lectores y, sin mucha vuelta, los lectores encuentran, con suerte y gracia, libros que los llaman, les abren la puerta y les permiten recrear mundos acordes a su imaginación.

El encanto por la lectura y la conformación de la propia biblioteca no surge ni surgirá por arte de magia ni prescripción de manual escolar, sino por padres y adultos que invitan a celebrar con sus hijos, sobrinos y nietos la contemplación de un libro. Por eso le preguntamos a Rud qué libro de su infancia le leería hoy a un chico y sugirió "La niña que iluminó la noche, de Ray Bradbury, con ilustraciones de Juan Marchesi (Ediciones de la Flor, 1972 y ediciones sucesivas). Una historia maravillosa, contada a partir de una prosa poética y musical, acerca de un niño que le teme a la oscuridad. Además de ser un libro asombroso, es una prueba rotunda de que las supuestas fronteras entre autores ´para adultos´ y la literatura infantil son pura convención.”


Antes de sumergirnos entre limones, le pedimos a Manuel -en carácter no sólo de editor, sino antes de padre- que nos recomendara qué libro todo padre debe leer con su hijo. Es así que no dudó en llamar al clásico de clásicos, dulce de leche de estantes y bibliotecas, Zooloco, de María Elena Walsh. “Estos limericks animalescos, publicados originalmente en 1964, son un prodigio indeleble de ingenio y nonsense. No conozco a nadie que pueda escaparle a la risa al internarse en Zooloco. Se recomienda a padres e hijos leer juntos algunas páginas antes de irse a la cama, para comenzar el sueño con una sonrisa, y también guardar algunos versos en la memoria y luego recordarlos en voz alta durante el desayuno.”

La propuesta de Limonero se complementa con tres traducciones, Achimpa, de Catarina Sobral, La niña que contaba, de Romana Romanyshyn y Andriy  Lesiv y Bigudí, de Delphine Perret e ilustraciones de Sébastien Mourrain.



Para saber más detalles te invitamos a visitar la página de Limonero.